El acusado de un crimen sin cadáver de Sant Andreu de la Barca niega ser el autor
Dice que tenía armas porque es aficionado al tiro olímpico
El acusado de matar a un hombre en Sant Andreu de la Barca el 11 de mayo de 2020 --cuyo cuerpo no ha aparecido-- ha negado ser el autor del homicidio por el que las acusaciones solicitan para él 15 años de prisión: "No he hecho nada de lo que me acusan".
Así lo ha manifestado este miércoles durante el juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia de Barcelona, en el que el procesado se ha negado a responder a las preguntas de la Fiscalía y de la acusación particular y les ha afeado que estén empeñadas en colgarle un delito que, según él, no ha cometido.
El acusado ha reconocido que la mañana del 11 de mayo la víctima estuvo en la nave que tenía alquilada, ubicada en Sant Andreu, entre las 11 y las 12 horas porque creía que le había robado una plantación de marihuana: "Primero llega un poquito caliente, como le digo yo, con la tontería del robo que hubo en su momento".
Sin embargo, el acusado ha afirmado que tras decirle que quien había robado la plantación había sido alguien relacionado con una empresa a la que habían alquilado una máquina o del círculo de amigos de la propia víctima, ésta le dio la razón.
También ha reconocido que hablaron de una deuda, pero sostiene que quien le debía dinero era la víctima a él: "Llegué a recriminarle que no estaba bien, o no veía bien, que mantuviera una relación paralela fuera de su matrimonio, gastándose el dinero en esa relación, en hoteles y cosas, cuando en su casa faltaba para comer y tenía que estar pidiendo dinero tanto a su familia, como a sus amigos como a mí".
Ha manifestado que la víctima se fue de la nave sobre las 12 horas diciendo que se iba a Gavà porque había quedado con otra personas y que él se quedó trabajando en el lugar hasta las 13.30.
El acusado sostiene que, posteriormente, pasó por Terrassa para negociar el alquiler de una nave para unos albaneses, que la querían para "guardar paquetes de droga", que regresó a Sant Andreu sobre las 15.00 horas, que comió en un bar cercano a la nave, que mantuvo una reunión y, sobre las 17.30 horas, se fue a su casa.
Sin embargo, la fiscal ha alegado contradicciones en su declaración, pues lo que explicó durante la instrucción es que el motivo de la visita de la víctima la mañana de su desaparición fue para "recoger los focos de la plantación", algo que hoy ha dicho no recordar por el paso del tiempo.
Preguntado por el borrado de mensajes de Whatsapp, el acusado ha dicho que todo lo relacionado con temas de marihuana tal como entra en su móvil "se lee y se borra", y ha asegurado que si los investigadores hubiesen mirado todos sus movimientos hubiesen visto que era algo que hacía a diario.
Sobre si dejó su móvil en la nave de Sant Andreu para desplazarse hasta Gavà con el de la víctima, donde habría hecho desaparecer el teléfono --que tampoco se ha encontrado-- ha dicho que si durante ese rato no contestó llamadas fue porque cuando maneja la carretilla elevadora lo deja en la oficina para que no se le rompa, pero que no estaría a más de 50 metros de su teléfono personal.
Preguntado por las armas localizadas durante los registros, han dicho que son de colección, de caza y de tiro olímpico, deporte al que es aficionado, que estaban custodiadas dentro de un trastero con vigilancia 24 horas, que no las usaba desde otoño de 2019 y que tenía licencia "de todas y cada una de ellas".
En lo referente al paradero de su furgoneta --los Mossos sostienen que estuvo desaparecida desde la tarde del 11 de mayo hasta el día siguiente--, ha señalado que se la intercambió con otra persona que la necesitaba, algo que ya había hecho otras veces.
Finalmente, sobre los motivos por los que no participó en la búsqueda de la víctima, a la que ha definido como una persona con quien mantenía una relación de "amistad-laboral", ha dicho que fue porque no lo llamaron y porque el entorno del desaparecido lo amenazó.
La Fiscalía y la acusación particular sostienen que la víctima acudió a la nave de Sant Andreu tras descubrir que había sido su socio --el acusado-- quien, fingiendo un robo, se había quedado con la marihuana de ambos, que podría tener un valor de entre 70.000 y 80.000 euros, según algunos testigos.
Las acusaciones aseguran que el procesado acabó con la vida de la víctima sin que hasta el momento se haya podido determinar la manera, puesto que no se ha recuperado ni el cadáver, ni su coche ni su teléfono móvil.
Sostienen que, posteriormente, sobre las 12.24 horas, el procesado abandonó Sant Andreu en su furgoneta, dejando su móvil en la nave industrial pero llevando consigo el del fallecido, que abandonó en la localidad de Gavà y que se apagó al día siguiente por falta de batería.

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