Existimos, luego pensemos

Fernando Moya
Fernando Moya

Partamos de la base de que para nada soy partidario del intervencionismo, más allá de una mínima regulación que permita que fluya el mercado de forma natural. Pero tampoco lo soy de la especulación. Menos aun cuando dicha especulación es institucional o favorecida por las instituciones, no vaya a ser que al final devenga en corrupción


Viladecans

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Viladecans tiene en estos momentos cerca de 24.000 viviendas y algo más de 67.000 habitantes, superando con creces la densidad de población media del Baix Llobregat: 3.289 habitantes por KM2 frente a los 1.699 de la comarca. Pero en pocos años, puede ser no más allá de finales de la legislatura próxima, podemos llegar a tener cerca de 23.000 viviendas más y alcanzar los 130.000 habitantes, doblando la densidad de población. ¿Cómo se conseguirá tal proeza?. Dando cauce al conjunto residencial del sector Levante, el Espai Roca y el mal llamado Plan de Mejora Urbana de Can Sellarès. Si es la demanda quien sitúa a Viladecans con más de 130.000 habitantes en esta década nada que objetar. Si lo hacen los políticos por intereses personales o partidistas todas las objeciones del mundo



Pero tanto en un caso como en el otro hay que tener muy claro que antes de comenzar un crecimiento tal de población hay que dotarse de los servicios e infraestructuras necesarios, hay que anticiparse. Esa es la función de los políticos, no la de crear conciencia o necesidades no presentes en un momento concreto. No vemos claro que se esté apostando al mismo nivel por las infraestructuras que por la promoción inmobiliaria. Al contrario, vemos cómo se va limitando la capacidad de movilidad de los ciudadanos con proyectos como la transformación de la C-245, proyecto al que denominan de pacificación del tráfico, cuando lo que pretenden es neutralizarlo. Y de momento sólo hay 305 alquileres activos realizados por la acción social, muy por debajo de la media comarcal y de las necesidades reales de nuestra ciudad. No perdamos de vista que, tras hacer realidad los comentados proyectos del sector Levante, Espai Roca y Can Sellarès, Viladecans habrá agotado todo su suelo urbanizable y no habrá posibilidad de expansión. Salvo que dirijamos la mirada hacia el mar, más allá de la autopista C-32, y la fijemos en el Parque Agrario y la primera línea de mar, con sus humedales (aiguamolls) del Espacio Natural Remolar-Filipinas. 



René Descartes dijo en su día “Pienso, luego existo”. Yo les reto con “Existimos, luego pensemos” (qué hacer con el modelo de ciudad y/o municipio). 

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