Pedro Sánchez, un pinocho con la nariz de cera

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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Si finalmente se aprueban los presupuestos generales para el próximo año, y todo parece indicar que será así, van a pasar a la historia. No por su contenido, sino por la forma en que se habrán conseguido y los artífices de los mismos, dos socios “prioritarios”.


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros. PEDRO SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN;



Llevan meses hablando de la importancia que tiene contar con los presupuestos del próximo ejercicio: son necesarios, la UE los pide, la ciudadanía los necesita y las circunstancias pandémicas también. Eso es lo que se ha vendido, es cierto. Con estos argumentos y las presiones de los bolivarianos del ejecutivo PSOE- Unidas Podemos, Pedro Sánchez, presidente del gobierno y secretario general de los socialistas españoles tiene que aceptar lo que dice el del “moñete”: pactar con las formaciones que hicieron posible su elección, es decir, los que Iglesias llama los partidos de la investidura, sí o sí. No quiere a Ciudadanos ni en pintura. Es un demócrata de tomo y lomo, que se dice.


Hay que recordar que la elección del presidente en el Congreso fue por mayoría simple en segunda votación, con los apoyos de los 120 diputados socialistas, los 35 de Unidas Podemos, los 6 del PNV, los 2 de Más País, el único de Compromís, 1 de Nueva Canaria, 1 del BNG y 1 de Teruel Existe.


En contra votaron los 88 del PP, 52 de Vox, 10 de Ciudadanos, 8 de JunsXCat, 2 de Navarra Suma, 2 de la CUP, 1 de Coalición Canaria, 1 de Foro de Asturias y 1 del Partido Regionalista de Cantabria. Resultaron fundamentales las abstenciones de los 13 representantes de ERC y los 5 de EH Bildu. Fue el margen más corto registrado en la historia de la democracia.


Los republicanos y Bildu, que se abstuvieron para no enfadar demasiado a su parroquia, han sacado un buen rédito de su” apoyo” a Sánchez y Iglesias. No pierden ocasión para seguir sacando tajada, incluso en plena emergencia nacional en la que se encuentra este país de reinos de taifas

La situación de cesiones de Pedro Sánchez, con la intermediación “imprescindible” del bolivariano Iglesias, ha llegado a tal punto en los últimos meses --tema del castellano que no será lengua vehicular, la ley Celaá y el trato a los presos etarras, más lo que aún no se conoce -- han hecho que el clima se caliente incluso dentro del propio partido socialista, donde veteranos socialistas y barones dicen públicamente que les da nauseas el pacto con Bildu. Otros en cambio no le hacen asco y están de acuerdo: PSC, socialistas de baleares y navarros. El resto de los barones callan, no se pronuncian en público, pero sí en privado y no están muy contentos con su compañero de Moncloa.


Por si no hubiera suficiente, el secretario general de Sortu (que forma parte de la coalición 'abertzale'), Arkaitz Rodríguez, reconoció que su formación va "a Madrid a tumbar definitivamente el régimen en beneficio de las mayorías de los pueblos”. No puede ser más claro. ¿Y dice Pablo Iglesias que ese partido es socio prioritario? ¿Hacia dónde va el PSOE? ¿ A la división también en España como ha sucedido en Catalunya? Eso parece.


Las hemerotecas están llenas de las declaraciones de Sánchez afirmando que “con Bildu no se acuerda nada”, Desde esas afirmaciones solo han pasado diez meses. Alguien dijo que “un hombre vale por lo que cumple, no por lo que promete”. Pues parece que es así…


La actitud del presidente del gobierno no justifica el pacto con Bildu cuando tiene a su disposición a Ciudadanos, un partido que no cuenta en sus filas con gente que tiene las manos manchadas de sangre. Estoy de acuerdo, siempre lo he defendido, que los partidos abertzales formen parte de la política activa, que estén representados en las instituciones porque los votan y estamos en una democracia pero otra cosa bien distinta es que sean socios “prioritarios”, que además sacan provecho de sus votos. Eso no lo debería hacer Pedro Sánchez ya que no es socialista, y tampoco ético. Decía Victor Hugo que “Entre un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa”.También queda claro la pasividad de la sociedad

Decía Henry Ford que “el fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con inteligencia“. Esto debería hacer el presidente Sánchez, si no quiere cargarse a un partido centenario.


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