​Un Primero de Mayo infectado de coronavirus

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Este Primero de Mayo o Día Internacional de los Trabajadores, como siempre se ha conocido, no está siendo como en años anteriores, donde las calles de toda España acogían a miles de personas que se manifestaban reivindicando sus derechos, medidas de los gobiernos con las que no estaban de acuerdo o el cierre de empresas que dejaban en la calle a cientos o miles de trabajadores



Manifestación del Primero de Mayo en Zaragoza.



Este viernes, las calles estarán vacías, sin voces reivindicativas, sin música, sin vida. El coronavirus será el gran protagonista de la jornada, como viene siendo habitual en todos estos días de confinamiento y de lucha de los contagiados para ganarle la batalla, de los que no lo están y de los que han conseguido torcerle el pulso al bicho, que es un triunfo.


Como consecuencia del confinamiento, miles de empresas se han visto obligadas a presentar ERTES. Algunas anuncian que o rebajarán la plantilla, o sencillamente no abrirán sus puertas. Están en juego miles y miles de puestos de trabajo, dependiendo de los sectores afectados, unos más que otros. El gobierno, los sindicatos y las distintas patronales tienen trabajo suficiente para intentar buscar soluciones que minimizan el impacto en los despidos.


El gobierno ha de promover la reactivación económica, con todas las medidas que sean necesarias. 


Los empresarios, que no son los enemigos de los trabajadores, sino los generadores de empleo tienen que contribuir a mantener y general más empleo. 



Los sindicatos han de defender a los trabajadores, buscar puntos de encuentro con los empresarios y cambiar un poco sus estrategias sindicales que son más propias de principios del siglo XX que de la época actual. Es la oportunidad que tienen estos de ganarse de nuevo la confianza de los trabajadores, si no es así, habrán desaprovechado una gran ocasión histórica. “El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura”, decía Miguel de Unamuno. Es la hora del cambio de los sindicatos, no pueden defraudar.


El teletrabajo está siendo el nuevo sistema de trabajar en tiempos de pandemia. Algunos los pueden hacer y disponen de herramientas para hacerlo, otros no, por el tipo de trabajo, pero no es suficiente para seguir manteniendo la economía de este país y conservar los empleos. Es necesario empezar a poner en marcha la maquinaria que facilite la vuelta al trabajo con garantías. ¿Se está haciendo así?, dependen de quién opine, la versión será diferente.


La situación económica, en España y en toda Europa -resto del mundo también-, es una de las más graves que se está viviendo después de la II Guerra Mundial, por eso hoy más que nunca las instituciones europeas deben caminar en una misma dirección. El problema que es global necesita soluciones globales. No vale que cada uno tire para su casa, tiene que haber una sola postura, no 28.


La Confederación Europea de Sindicatos ha mostrado su preocupación por la situación y pide a las instituciones europeas medidas urgentes para paliar la crisis económica que ya ha calado y que amenaza como más problemas graves.


Es la hora de sumar esfuerzos, aparcar las diferencias, colocarse una sola gorra de poner las herramientas para salir de esta crisis pandémica.


Un Primero de Mayo telemático, extraño y con la incertidumbre de un futuro económico social y sanitario.   Es un Primero de Mayo infectado de coronavirus

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