Duelo de necesidades en la Tercera RFEF: el Cornellà defiende el trono ante un rival que pelea por la vida
Los de Senabre visitan Nou Barris con la lección aprendida de Peralada y la ambición de consolidar su dominio en el Grupo V de Tercera Federación
La Tercera Federación es, probablemente, una de las categorías más traicioneras del fútbol nacional. En el Grupo V, la gloria y el abismo suelen estar separados por apenas un par de detalles, y la UE Cornellà lo sabe mejor que nadie. Este domingo a las 12:00 horas, el líder se desplaza a un escenario siempre complejo para medir sus fuerzas ante el CF Montañesa, un rival que, aunque navega por la zona baja de la tabla, pelea por una supervivencia que suele multiplicar el peligro de cualquier equipo.
El fortín de casa como impulso para el viaje
El conjunto dirigido por Ignasi Senabre llega a esta cita tras haber recuperado el pulso emocional. La dolorosa derrota en Peralada (3-0) fue un aviso a navegantes que la plantilla supo gestionar con madurez. La respuesta fue inmediata: una victoria trabajada ante el Cerdanyola, donde el olfato goleador de Marc Fernández —autor de un doblete decisivo— permitió que los tres puntos se quedaran en el Municipal.
Con esa victoria, el Cornellà no solo alcanzó los 39 puntos, sino que reafirmó su condición de local inexpugnable con siete triunfos consecutivos en su estadio. Sin embargo, la asignatura pendiente sigue siendo la regularidad lejos de su feudo, donde la intensidad de la categoría no perdona ni el más mínimo exceso de confianza.
La trampa de las dinámicas opuestas
Sobre el papel, el partido presenta a dos equipos en polos opuestos. La Montañesa atraviesa un bache de resultados preocupante, encadenando tres jornadas sin ganar y dos derrotas seguidas que han encendido las alarmas en el barrio de Nou Barris. No obstante, en el fútbol modesto, las dinámicas son "espejismos peligrosos". El Cornellà ya vivió en sus carnes cómo un desplazamiento a priori controlado puede terminar en goleada en contra si no se iguala la agresividad y la competitividad del rival.
Para el líder, este partido es un examen de carácter. Jugar contra un equipo que se juega la salvación requiere una mentalidad de hierro. Los verdes saben que para mantener el liderato a capa y espada, deben ser un bloque sólido que no solo dependa de las individualidades, sino de una identidad colectiva que se ha ido forjando a base de experiencias, tanto dulces como amargas, a lo largo de la temporada.

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