La red de refugios climáticos se amplía un 31 % en toda el área metropolitana
Los 36 municipios metropolitanos ya cuentan con espacios de protección ante el calor y más del 86 % de la población dispone de un refugio climático a menos de diez minutos a pie de su vivienda
La red metropolitana de refugios climáticos continúa creciendo y este verano llegará, por primera vez, a los 36 municipios del área metropolitana de Barcelona. La ampliación impulsada por el AMB supone la incorporación de 75 nuevos espacios, hasta alcanzar un total de 319 refugios, un 31 % más que en 2025.
La red, sin contar la ciudad de Barcelona, dará cobertura a 1.506.279 personas, lo que representa el 86,7 % de la población metropolitana. Además, el porcentaje de cobertura asciende hasta el 95,4 % entre la población más vulnerable a la crisis climática y las olas de calor.
El aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de fenómenos extremos están transformando el territorio metropolitano. Las proyecciones climáticas alertan de un incremento sostenido de las temperaturas máximas y mínimas, así como de más sequías, lluvias torrenciales e inundaciones. En este contexto, el calor se consolida como un problema estructural de salud pública.
Según el índice de vulnerabilidad al cambio climático (IVAC), desarrollado por el Institut Metròpoli y el AMB, unas 526.000 personas del área metropolitana son especialmente vulnerables al calor. Entre los colectivos más afectados destacan las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas.
Los refugios climáticos integran equipamientos municipales como bibliotecas, centros cívicos, mercados, museos y polideportivos, además de parques metropolitanos y piscinas públicas. Estos espacios ofrecen confort térmico mediante climatización o soluciones naturales como zonas verdes y sombra.
Una de las novedades de este año es la incorporación de los llamados microrefugios climáticos, más de 50 establecimientos de comercio local y atención al público que se adherirán voluntariamente a la red para ofrecer espacios frescos y accesibles durante los episodios de calor extremo.
El AMB también ha puesto en marcha nuevas herramientas digitales para ayudar a la ciudadanía a adaptarse a las altas temperaturas. Entre ellas destaca el portal “Com fer front a la calor”, con datos climáticos, mapas de vulnerabilidad y medidas de adaptación, así como un buscador de itinerarios frescos que permite elegir rutas a pie con más sombra, vegetación y fuentes de agua potable.
Además, la red de refugios climáticos desarrolla actividades específicas para colectivos vulnerables, como talleres sobre prevención del calor, sesiones formativas para personal de equipamientos y actividades educativas vinculadas al cambio climático y la salud.
Desde el AMB insisten en la necesidad de avanzar hacia un futuro Plan Metropolitano del Calor que convierta la adaptación climática en una política pública estructural capaz de proteger a la ciudadanía ante un escenario climático cada vez más extremo.
Las previsiones climáticas apuntan a un aumento de hasta 4 °C a finales de siglo si no se aceleran las políticas de reducción de emisiones. Los estudios también prevén más días de calor extremo, noches tropicales y hasta cuatro olas de calor adicionales cada año en el territorio metropolitano.

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