España y Marruecos ya se “juntan” de nuevo

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el acto institucional de homenaje a las víctimas del terrorismo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a 9 de marzo de 2022, en Madrid (España). Este es uno de los homenajes que se rea

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, imágenes de archivo @ep


Metidos de lleno en los desastres humanitarios que a diario vemos en la guerra de “ocupación” de Rusia en Ucrania, sin que de momento se vislumbre solución alguna. Más bien todo parece que se lía más: diálogo, dicen, pero no paran las matanzas indiscriminadas diarias.


En este punto crítico de la guerra en Ucrania, el pasado viernes, como quien no quiere la cosa, entorno del rey de Marruecos Mohamed VI - con su bendición- hacía público un comunicado de parte de la carta que había remitido el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez a su “majestad”, en la que entre otras cosas “reconoce la importancia de la cuestión del Sáhara para Marruecos”. 


Por ello, sigue la misiva  “España considera la iniciativa marroquí de autonomía, presentada en 2007, como la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”. Es decir que Sánchez, “aparentemente” entrega el Sáhara a Marruecos dejando a sus habitantes en manos del monarca que la democracia empieza y termina en sí mismo. ¿El presidente del gobierno explicará a la ciudadanía lo que está sucediendo?


La pregunta es: ¿Por qué ahora salta el tema? ¿Tendrá algo que ver la guerra de Ucrania? Si es así ¿por qué lo tienen que pagar el pueblo saharaui?. La llamada alta política siempre tiene repercusiones negativas en las capas sociales bajas, es decir, en las personas con menos recursos. Menudo negocio hacen siempre los de arriba que fastidian a los de abajo.


¿Qué ha sido de La resolución 690 de la ONU del 29 de abril de 1991 reconocía el derecho del pueblo saharaui a la libre determinación? El plan establecía un período de transición en el cual el pueblo del Sáhara Occidental tenía que elegir entre su independencia o la integración en Marruecos. Han pasado ya 31 años y el referéndum ha quedado sepultado por la arena del desierto

Este cambio de actitud, sin consulta a los partidos con representación parlamentaria, ni a la ciudadanía, no es casual, ni un hecho aislado, ni se produce de la noche a la mañana. 


El tema arranca ya de la última etapa de Donald Trump - el amigo de Putin- en la que se producen intercambios de cromos: el presidente norteamericano reconocía la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio de que Marruecos retomara las relaciones diplomáticas con Israel y así expandir también la cooperación económica, cultural y por supuesto armamentista y de ciberseguridad para impulsar la estabilidad en la región - ¿paz en el Norte de África?-. 


Algunos lo ponen en duda ya que desde Argelia se vio este pacto como una traición a la causa árabe, y propiciaron alianzas paralelas incorporando a Irán al eje Polisario-Irán-Argelia.

El restablecimiento de relaciones España - Marruecos, rotas en el 2021 por el episodio de la acogida humanitaria del líder del Frente Polisario, Brahim Gali en España para ser atendido en un hospital español, ¿significa que Ceuta y Melilla van a seguir siendo españolas? ¿Que se va a controlar en las fronteras marroquíes la llegada masiva de emigrantes? ¿Más control de las pateras? ¿Se abrirán las fronteras para mejorar la vida de sus ciudadanos y del comercio? Parece que será así.


¿El cambio de actitud del presidente del gobierno y del propio PSOE en torno al Sahara va a convertir a España, en poco tiempo, en el hup de suministro de gas “argelino “de Europa? Para eso hace falta convencer a Argelia, que de momento al menos de cara a la galería, muestra su desacuerdo con el apoyo de España a Marruecos. Como la política es el arte de explicar lo contrario de lo que se dice o se hace, igual todos están representando su pape l- menos los saharauis- y están encantados del acuerdo porque eso les supone un negocio redondo para todos. ¿Será así?


Mientras se habla de estrategias, geopolítica, futuro, y una larga lista de cosas, las personas que viven en el Sahara se están quedando, una vez más, en una situación de pobreza y sin la libertad por la que tanto han luchado con los resultados que todos conocemos. Mientras, el rey marroquí sigue de vacaciones en una de sus múltiples casoplones que tiene por medio mundo. No sé quién dijo que “me encanta escuchar la mentira, cuando ya se toda la verdad”.

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