La pica en Flandes de la Presidenta del Parlamento catalán

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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En otros tiempos, la ética era una disciplina importante en la vida política. En la actualidad, muchos políticos en general y gobernantes no solo hacen caso omiso de ella, sino que la rechazan. ¿Por qué lo hacen? Se preguntarán. Algunas causas de este “desinterés” por la ética pueden estar en intereses económicos; porque existen compromisos de grupo; porque se práctica la corrupción; porque quienes ocupan los cargos no son políticos de vocación; o porque se quiere el poder a costa de lo que sea. Esta es la respuesta.


En el ejercicio de sus funciones - políticos, y gobernantes actuales- como se puede apreciar cada día, la ética ha sido excluida, y no involuntariamente. ¿Quién forma en ética pública a los que gobiernan? Si no se forman, como van aplicarla en el ejercicio de sus funciones? ¿Cómo van a transmitir esos valores? No hay que olvidar que la teoría política señala que hay una serie de cualidades que deben poseer quienes desempeñan cargos institucionales: lealtad para la constitución establecida, capacidad para las responsabilidades del cargo y poseer virtud ética y justicia. Cada institución debe estar guiada con los principios ineludibles de la gestión pública, la transparencia, la equidad, el pluralismo, la evidencia, la eficacia, la eficiencia, la austeridad y la intolerancia total con la corrupción.


Arxiu - La presidenta del Parlament, Laura Borràs

Laura Borràs @ep


Este martes, la presidenta de la segunda institución de Catalunya, Laura Borràs, realizaba su primer viaje institucional fuera de Catalunya. Lo hacía a Flandes para entrevistarse con la presidenta del parlamento flamenco, Liesbeth Homans, a la que agradeció que Bélgica sea un lugar seguro para los exiliados independentistas catalanes. Como se puede comprobar, una actuación “institucional” para defender a los huidos, que se paga con dinero público. Todo un ejemplo ético y “legal” de una representante pública al servicio de unos determinados intereses. Después de esta hazaña y para redondear su jugada se fue a visitar a los Puigdemont y compañía. Todo esto lo ha hecho con total impunidad y envuelto en una visita institucional. Si se mira su Twitter, la presidenta del Parlament escribía "Flandes siempre se ha significado a favor de la causa de Catalunya, especialmente los últimos años".


Dicen quien ocupa quien ocupa un cargo lo honra, no es el caso de Laura Borrás, que en demasiadas ocasiones deshora a la institución que representa a toda la ciudadanía. Esos son los riesgos y consecuencias de dejar que personas sin ética gobiernen. Porque al final, la pregunta es: ¿Quién gobierna al que gobierna? Dicen que hay mecanismos para hacerlo, pero pocos funcionan.

Una de las causas que viene provocando la desconfianza en las en las personas que gobiernan las instituciones públicas, todas, es la ausencia de principios y valores éticos, lo que da pie al incremento de vicios o actitudes antiéticas tales como la corrupción, el abuso de autoridad, el tráfico de influencias y una larga lista de etc.


Al final, igual resulta que Laura Borras, ha ido a poner una pica en Flandes, reeditando a los famosos Tercios de Flandes - en este caso, los tercios de Puigdemont-. Lo grave del asunto es que todo se va a quedar como estaba, porque ella considera el Parlament y Catalunya como su finca particular, y en ella puede hacer lo que le venga en gana. ¿Será la Borrás un caballo percherón?


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