Un Primero de Mayo para el cambio de los sindicatos

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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En estas circunstancias especiales que nos está tocando vivir, este Primero de Mayo será especial, con celebraciones telemáticas en toda la geografía. Una celebración, sin manifestaciones, que puede cubrir las celebradas en años anteriores y en las que cada vez ha ido disminuyendo la presencia de trabajadores en las calles para reivindicar sus derechos. Es la crisis que vienen padeciendo los sindicatos. Muchos ponen en duda su existencia. Está claro que hacen falta, pero quizás otro tipo de sindicatos adaptados a las circunstancias.


La celebración de día  uno llega en un momento especialmente crítico por las consecuencias de la pandemia, que se ha llevado por delante a personas y también muchos puestos de trabajo, y la imposibilidad de poder paliar esta escabechina con la creación de nuevos. Todo un problema al que hay que buscar solución lo más rápidamente posible.


En esta coyuntura, los sindicatos, que aún no han sido capaces de realizar una transición y cambiar su modelo -- que ha quedado ya obsoleto y alejado de la realidad-- tienen ahora la oportunidad de estar a la altura de las circunstancias. Es su momento, y sino estarán condenados, al menos los grandes, a ir perdiendo cada vez más afiliados. Los han ido perdiendo a lo largo de estos años, por eso han surgido nuevos que les representen mejor, según indica más de un trabajador.


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1 de mayo de 2019 en Barcelona @EP


Los sindicatos se han acomodado, unos más que otros. Sus dirigentes viven muy bien, y algunos se han apalancado y no hay manera de que abran paso a otras personas con nuevas ideas y ganas de comerse el mundo. Hay dos casos muy significativos: el de CCOO de Catalunya, donde Jose Luis López Bulla estuvo al frente del mismo 19 años. Y el de Pepe Álvarez, actual secretario general de la UGT, donde ahora lleva 5 años, pero es que antes había estado al frente del sindicato en Catalunya durante 26 años. En total, 31 años, todo un récord. Si no recuerdo mal nadie hasta ahora ha conseguido arrebatárselo.


Álvarez, fue el artífice de los cambios “ideológicos” en la UGT catalana y dio entrada al independentismo dentro de su ejecutiva. Cambió el socialismo de sus “hermanos” socialistas catalanes por la nueva “revolución”, actitud que le valió duras críticas interna y externas


 Hizo un cambio de rumbo en un sindicato que lleva 193 años de historia y que en su día creó en Barcelona, precisamente, Pablo Iglesias, Después de esta gran gesta, Pepe Alvarez, incomprensiblemente se fue a Madrid a dirigirlo ¿Como premio? En esta comunidad no ha vuelto hablar de sus veleidades patrióticas, es una adaptación total en ese territorio. Un cambio de líder en UGT  no le vendría nada mal.


Lo que queda claro es que el actual modelo sindical no es válido, necesitan reinventarse, porque han perdido su legitimidad como agentes sociales. Han perdido afiliados, poder de movilización, y lo que sí ha aumentado es la dependencia económica de los recursos económicos estatales, una dependencia peligrosa.


Con esta situación, la culpa de lo que le está sucediendo a los sindicatos no solo es externa, sino algo tendrán ellos que ver por su inacción sindical y el apalancamiento de sus dirigentes. Lo que ques es parpable  es  que el viejo sindicalismo sigue estando ahí --no se ha ido-- y el nuevo, no se le ve venir, está muy lejos. O los viejos sindicatos se ponen las pilas, o están condenados a que otros ocupen ese espacio al que ellos han renunciado, por comodidad, o porque no saben hacerlo mejor. 



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