​Gobierno de cohabitación constitucional

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

Por mucho que los de VOX se esfuercen en camuflar su desdichado programa sobre la violencia contra las mujeres, en base a su proyecto salvador para Andalucía, a uno le queda la imagen en la retina de las hazañas de las manadas que, semana tras semana, aparecen en los medios de comunicación, inundándonos de asco y vergüenza.


Hasta ahora, que yo sepa, esas manadas están formadas únicamente por mamarrachos del género masculino -no existen manadas de mujeres- que disponen tras sus hazañas de una legislación garantista y pusilánime que les permite, como en el caso de los Sanfermines, entrar y salir de la cárcel con una alegría que deja a la Judicatura -al menos a una parte de ella- al pie de los caballos de la indignación de la mayoría femenina y feminista, por su transigencia y buenismo corporativo. Y por si queda duda, a los varones que tienen sentido común nos cabrea aún más.


Las mujeres, mi madre, la de Vd. su mujer y la mía, las hijas de ambos… me parece a mí que están, de este estado de cosas, hasta los mismísimos ovarios. Y no les falta razón para desconfiar de una sociedad tan machista como la nuestra.


Pero claro, a los jerarcas de VOX eso les importa tres pimientos, y por lo que estamos comprobando esta última semana, a las mujeres del PP y Ciudadanos se les han comido lengua el gato ante el atropello que está a punto de perpetrarse a cuenta de los sillones de mando de la Junta de Andalucía. ¿A qué esperan las Señoras Arrimadas y Levy para cantarles la caña a sus varoniles jefes? ¿A que estos consumen tan monumental despropósito? ¿Y Ciudadanos piensa que con su actual estrategia de tirar la piedra y esconder la mano le va a perdonar su electorado la infamia que van a cometer?


Y ahora una reflexión final: Si esto fuera Alemania, seguramente hace ya un par de semanas la Merkel Andaluza, supongamos que se llama Susana, habría llamado a los jefes de PP y Ciudadanos, o sea Moreno y Marin, y les hubiera ofrecido un gobierno de cohabitación constitucional, aunque solo sea porque entre los tres grandes partidos, con sus incalificables errores políticos, han conseguido resucitar al franquismo y sus manías sociales, en la figura de un nuevo engendro que asusta ya a media Europa.


Suya es la culpa, y por lo tanto suya también debe ser la penitencia de gobernar juntos y hacerlo bien, y si fracasan... convocar nuevos comicios.






'Gobierno de cohabitación constitucional' es un artículo original de catalunyapress.es

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