Fuera Rajoy, el independentismo elige al Rey como “enemigo”

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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El president Torra entrega a Felipe VI el informe sobre el 1-O (Europa Presss)


El gobierno del PP y, sobretodo, su presidente Mariano Rajoy eran los causantes de todas las desdichas de Catalunya. El gobierno de la Generalitat y los partidos independentistas tenían la diana perfecta para seguir alimentado su discurso. El enemigo de fuera, la causa de todos los males de Catalunya.


Cuando los populares dejaron el gobierno por la moción de censura del PSOE, Rajoy cogió la de Villadiego y se marchó a Santa Pola a disfrutar de un trabajo más relajado, comer buenas paellas y ver desde la barrera cómo se destroza el PP, cómo va a solucionar Pedro Sánchez el conflicto catalán y contemplar el futuro de Ciudadanos.


Los independentistas se quedaron sin “enemigo” contra quien ir. Había que buscar otro para seguir con el relato de confrontación: la jefatura del Estado representada por el Rey Felipe. Ahondar en el republicanismo es un recurso fácil y con predicamento. Por eso han buscado la escusa del discurso del Rey después de la de “consulta” ilegal del 1 de octubre para dirigir sus críticas.


Ya tienen otro enemigo, esta vez más potente. El relato independentista se adentra en el corazón de la desestabilización de la España constitucional del 78. Los dirigentes separatistas tienen de nuevo nexo de unión y no lo van a soltar. Es como el perro de pelea que coge una pieza y no la suelta hasta rematarla. Ese es el objetivo a corto plazo. ¿Qué va a hacer el Gobierno de Pedro Sánchez? ¿Mirar para otro lado y seguir tendiendo la mano del dialogo? Cuando ya hay una declaración pública del gobierno bicéfalo Puigdemont &Torra de “romper relaciones con la Casa Real” no se debe mirar para otro lado como si no hubiera sucedido nada, o simplemente la acción constituye una rabieta de niño al que se le ha quitado su juguete.


En el acto inaugural de los Juegos Mediterráneos, primer actor oficial del presidente Sánchez en Catalunya, se ha visualizado que las cosas no han cambiado, que la voluntad de diálogo que expresa el gobierno catalán es solo una pantalla de humo, la realidad sigue siendo la misma. Aprovechar un evento deportivo, con proyección internacional, para enseñar las “vergüenzas” fuera de las fronteras, con las consecuencias deportivas y económicas que supone para Tarragona, Catalunya y España. Es una mala estrategia de país que denota que el relato del discurso sigue ahí, sin voluntad de alcanzar acuerdos realistas. Aquí de lo que se trata es de seguir desestabilizando porque cuanto peor, mejor para el mundo independentista.


Pedro Sánchez va a tener que trabajar duro para encontrar una salida que satisfaga a todos los catalanes, no a los que las lían más gorda y se pasa la Constitución y el Estatut por el forro.

Por cierto, el alcalde de Tarragona, en los saludos de su discurso de la ceremonia de inauguración saludo primero al presidente de la Generalitat, y después, a “todas” las autoridades estatales, incluyendo en éstas al Rey Felipe, jefe del Estado. Todo un alarde de valentía por parte de Ballesteros, que fue recompensado por miembros de gobierno de Torra con la acusación de que el público asistente a la inauguración había sido seleccionado. Vamos, que habían hecho trampas. ¿Y por qué el primer edil de Tarragona no dice nada de los muchos asientos vacios? ¿Se puede llamar a eso boicot dialogado?


Félix Ballesteros, no se puede servir a Dios y al Diablo al mismo tiempo. Es una política que molesta a los dos bandos y deja al descubierto las carencias de quien lo practica ¿Táctica del PSC? Así le va la ambigüedad practicada durante este tiempo.

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