Un estudio del Sant Joan de Déu revela cambios cerebrales clave en la lentitud del Parkinson
La investigación vincula la bradicinesia con alteraciones en el plegamiento del córtex y abre la puerta a diagnósticos más precisos
Un estudio del Parc Sanitari Sant Joan de Déu ha evidenciado la relación entre la lentitud del movimiento asociada a la enfermedad de Parkinson y cambios estructurales en el cerebro. En concreto, la investigación identifica una conexión directa entre la bradicinesia y una pérdida de plegamiento en el córtex cerebral.
El trabajo, liderado por los investigadores Christian Stephan-Otto y Christian Núñez, junto al neurólogo Antoni Callén y la investigadora Gemma Colomé, demuestra que las dificultades de movimiento características de esta enfermedad neurodegenerativa están asociadas a alteraciones en la estructura cerebral, especialmente en áreas clave para el procesamiento sensorial.
Según los autores, la reducción del plegamiento cortical afecta regiones fundamentales del cerebro, lo que podría explicar la pérdida de fluidez motora. “Estos hallazgos apuntan a que la lentitud y la dificultad para moverse podrían estar relacionadas con un déficit en el procesamiento cerebral”, señalan los investigadores.
Desde el punto de vista asistencial, el estudio también ayuda a comprender mejor el impacto cotidiano de la enfermedad. “Permite entender la frustración y el esfuerzo adicional que los pacientes deben realizar en tareas que antes eran automáticas”, explica el doctor Antoni Callén.
La investigación se enmarca en un proyecto interinstitucional con la participación del Institut d'Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer y el Institut de Recerca Sant Joan de Déu, combinando experiencia clínica y análisis avanzado en imagen cerebral.
Avances hacia diagnósticos más rápidos del Parkinson
Los resultados abren nuevas perspectivas en el abordaje clínico. Las resonancias magnéticas podrían convertirse en una herramienta clave para detectar cambios en el córtex relacionados con la bradicinesia, facilitando diagnósticos más tempranos, un seguimiento médico más preciso y una mejor evaluación de nuevas terapias.
Actualmente, la enfermedad de Parkinson afecta a más de ocho millones de personas en todo el mundo. En España se registran más de 200.000 casos y alrededor de 10.000 nuevos diagnósticos cada año. En Cataluña, más de 30.000 personas conviven con esta patología.
Entre sus principales síntomas destacan la lentitud de movimientos, el temblor en reposo, la rigidez y la inestabilidad postural. Aunque el temblor es el signo más conocido, la bradicinesia es uno de los síntomas más incapacitantes y con mayor impacto en la calidad de vida de los pacientes.
Considerada la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, el Parkinson presenta un elevado impacto sanitario. Cerca de la mitad de los pacientes tienen riesgo de complicaciones graves, lo que incrementa la probabilidad de hospitalización. Además, un 15% de los casos se diagnostican en personas menores de 50 años, lo que evidencia que no es una patología exclusiva de edad avanzada.

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