El arco romano del Pont del Diable renace tras una restauración histórica en Martorell y Castellbisbal
La Diputación de Barcelona ha finalizado la restauración del arco romano del Pont del Diable, reforzando su valor histórico y patrimonial mientras consolida su papel como símbolo de identidad local en la comarca del Bajo Llobregat.
La histórica estructura romana situada entre Martorell y Castellbisbal ha recuperado su integridad tras un proceso de conservación integral que combina técnicas modernas y respeto por los materiales originales. La intervención busca garantizar su preservación para futuras generaciones y reforzar la visibilidad del patrimonio arquitectónico de Catalunya.
Un puente con más de dos mil años de historia
El Pont del Diable, construido entre los años 16-13 y 8 a.C., forma parte de la antigua red viaria romana del curso bajo del río Llobregat. Durante siglos, ha sido testigo del tránsito de mercancías, viajeros y del desarrollo de los núcleos urbanos de Martorell y Castellbisbal. La presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, ha destacado que “es admirable que el puente se haya convertido en un verdadero elemento de identidad y cohesión local, en una imagen popular e icónica que sigue en pie tras dos mil años y diversas reconstrucciones”.
El arco restaurado se encuentra en un cruce estratégico de caminos, carreteras y vías ferroviarias, lo que ha reforzado su importancia histórica y patrimonial en la comarca. La intervención ha sido integral, abordando desde la consolidación del mortero romano hasta la prevención de la caída de piedras del interior del relleno histórico.
La intervención y el valor del patrimonio
La restauración ha sido realizada íntegramente por el servicio de patrimonio arquitectónico de la Diputación de Barcelona, con una inversión total de 412.000 euros. Según Moret, “cada piedra y cada detalle han sido tratados con el máximo respeto por su autenticidad, combinando técnicas de conservación modernas con métodos tradicionales”.
Entre los trabajos, se ha controlado la arenización superficial del mortero, reforzado la estructura del arco y protegido los elementos originales que han sobrevivido al paso del tiempo. Este proceso no solo asegura la estabilidad de la obra, sino que también mejora la seguridad para los visitantes y transeúntes, consolidando al Pont del Diable como un atractivo turístico de relevancia local.
Un emblema cultural y educativo
El proyecto de restauración ha generado interés no solo entre las autoridades y expertos en patrimonio, sino también entre colegios, asociaciones culturales y ciudadanos interesados en la historia de Catalunya. “Este puente no es solo una obra de ingeniería antigua, es un testimonio vivo de nuestra historia y un recurso educativo para que jóvenes y turistas comprendan la importancia de la red romana en nuestra región”, ha señalado Maria Dolors Conde, alcaldesa de Castellbisbal.
Además, el primer teniente de alcalde de Martorell, Lluís Amat, ha añadido que “proyectos como este fortalecen la identidad local y fomentan el turismo cultural, que contribuye directamente al desarrollo económico de los municipios”. La restauración del Pont del Diable se enmarca dentro de la estrategia de la Diputación para proteger y difundir el patrimonio arquitectónico en toda la provincia de Barcelona.
Una mirada hacia el futuro
Con la restauración completada, la Diputación espera que el Pont del Diable se convierta en un espacio de referencia cultural y turística en el Bajo Llobregat, al tiempo que sirve como ejemplo de conservación responsable de estructuras históricas. Se prevé la instalación de paneles informativos y rutas educativas que permitirán a los visitantes comprender el valor histórico y técnico del arco romano.
La inversión y el trabajo realizado no solo preservan un monumento, sino que también reflejan el compromiso de Catalunya con su patrimonio histórico, reforzando el vínculo entre ciudadanía, historia y territorio.

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