La AE Penya Esplugues cae con dureza ante el Atlético Navalcarnero (3-8) y se complica la permanencia
El vigente campeón impone su pegada en Esplugues y deja a la Penya en puestos de descenso tras una derrota que castiga los errores locales
La AE Penya Esplugues afrontaba una cita de máxima exigencia en la jornada 18 de la Primera División, recibiendo en casa al Atlético Navalcarnero, actual campeón de la categoría. El encuentro prometía ser intenso y no defraudó. Una fiesta de goles con un desenlace fue especialmente doloroso para el conjunto dirigido por Jacob Bustamante, que terminó encajando un contundente 3-8 que lo sitúa en zona de descenso en un momento decisivo del curso.
El choque vivió las dos caras de la moneda para las locales. Durante los primeros minutos, la Penya mostró carácter, ritmo y ambición. Sin embargo, el paso del tiempo y los errores propios acabaron inclinando la balanza a favor de un rival que no perdonó y demostró por qué es uno de los referentes del campeonato.
Un inicio vibrante que invitaba a creer
El arranque fue eléctrico. En apenas quince minutos, ambos equipos ofrecieron un intercambio constante de ocasiones, un ida y vuelta lleno de transiciones rápidas que mantuvieron en vilo a la grada. El primer golpe lo asestaron las madrileñas en el minuto 6, adelantándose en el marcador y obligando a reaccionar a las locales.
Y la reacción no tardó en llegar. Apenas unos segundos después, en el minuto 7, Julia sorprendía desde su propia portería, firmando un gol espectacular que devolvía la igualdad al marcador y levantaba al público de sus asientos. El empate reflejaba lo que se estaba viendo sobre la pista: un duelo abierto y sin concesiones.
Durante ese primer tramo, la Penya se mostró valiente, bien plantada y competitiva ante un rival de máxima entidad. Sin embargo, el fútbol sala de élite penaliza cualquier mínimo error, y a partir de ahí el partido comenzó a torcerse.
Los errores condenan antes del descanso
Con el paso de los minutos, la intensidad inicial dio paso a imprecisiones defensivas que el Atlético Navalcarnero supo leer y aprovechar con inteligencia. Las pérdidas y desajustes en salida de balón acabaron convirtiéndose en ocasiones claras para las visitantes, que demostraron una eficacia demoledora de cara a portería.
Antes de llegar al descanso, el marcador ya reflejaba un preocupante 1-4. Una diferencia amplia que no solo castigaba los errores locales, sino que también suponía un golpe anímico importante tras el valiente inicio. La sensación era clara: la Penya había competido de tú a tú durante el primer tramo, pero no pudo mantener el nivel que te obliga el vigente campeón.
Un intento de reacción insuficiente
Tras el paso por vestuarios, las jugadoras de Esplugues regresaron a la pista con energía renovada. Estela recortó distancias y colocó el 2-4, devolviendo por unos minutos la esperanza a un equipo que necesitaba creer en la remontada. Sin embargo, el Atlético Navalcarnero no bajó el ritmo. Lejos de replegarse, mantuvo la presión constante sobre la meta local, generando ocasiones con fluidez y castigando cada error. La diferencia volvió a ampliarse en cuestión de minutos, dejando el encuentro prácticamente sentenciado.
El intercambio de goles en el tramo final no cambió la dinámica. El definitivo 3-8, cerrado con el tanto de Haro, certificó una derrota dura tanto en lo deportivo como en lo anímico.
Un momento delicado en la temporada
Con este resultado, la AE Penya Esplugues cae hasta la 14ª posición, sumando 18 puntos y entrando en puestos de descenso en una fase crítica de la temporada. Más allá del marcador, el partido deja lecciones claras: la capacidad de competir ante los mejores está ahí, pero la regularidad y la concentración durante los cuarenta minutos serán claves para revertir la situación.

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