Arrels afirma que el 22% de los sin techo en Barcelona han llegado a la calle durante la pandemia

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Varias personas en el interior de las instalaciones del albergue de Fira Barcelona, habilitado por la crisis de la pandemia del coronavirus para 225 personas sin techo desde el pasado 25 de marzo. En Barcelona, Catalunya (España), a 28 de mayo de 2020.

La mayoría de las personas que viven al raso a raíz de la crisis son migrantes/ @Europapress


El 22% de las personas que duermen al raso en Barcelona han caído en el sinhogarismo en el contexto de la pandemia del coronavirus, según una encuesta realizada por la Fundació Arrels a 367 personas sin techo en la capital catalana a finales de noviembre del 2020.


En un comunicado este miércoles, la entidad ha manifestado que "el sistema ha seguido fallando a pesar de la llamada al confinamiento" y que muchas personas han perdido su casa por la crisis, sumándose a las que ya se encontraban en esta situación.


Las personas que han comenzado a vivir en la calle tras el inicio de la pandemia llevaban unos 4 meses en esta situación; eran mayoritariamente hombres (88%), con una media de edad de 43 años, y migrantes (78%), la mayoría procedentes de países extracomunitarios.


Según Arrels, "el contexto de la crisis social de la Covid-19 consolida el incremento de las personas migradas que se encuentran en situación de tener que vivir en la calle": en los últimos años su número no ha dejado de crecer, del 66% en 2016 a un 71% este 2020.


ALOJAMIENTOS DE EMERGENCIA


La encuesta de la Fundació Arrels muestra también que los equipamientos habilitados por las administraciones para acoger a personas sin hogar durante el confinamiento "no han dado respuesta a las necesidades y situación compleja" de estas personas.


Según el estudio, el 83% de los encuestados no han utilizado las plazas de emergencia habilitadas en Barcelona; el 11% ha indicado que en algún momento ha accedido a estos espacios abiertos por el Ayuntamiento desde finales de marzo; y un 4% no contesta.


Sin embargo, ha apostillado la entidad, los equipamientos "sirvieron para prevenir nuevas situaciones de sinhogarismo en la calle" ya que, según el Ayuntamiento de Barcelona, un 40% de las personas alojadas no vivían previamente en esta situación.


Entre las personas que sí accedieron a los equipamientos, han indicado que estuvieron, de media, casi 2 meses --un 37% en Fira de Barcelona y el resto en otros espacios--, y eran mayoritariamente mujeres y nacidas en España.


SITUACIÓN DURANTE LA PANDEMIA


El 60% de las mujeres y el 45% de los hombres han afirmado que "están peor que antes"; y la mitad han expresado dificultades para alimentarse con comidas calientes, para realizar trámites de documentación o para encontrar lugares donde descansar durante el día.


El 34% de las personas han explicado que en algún momento les han hecho una prueba PCR y un 4% menciona otras pruebas para detectar si tenían Covid-19; un porcentaje que aumenta hasta el 56% entre los sin techo que utilizaron equipamientos municipales.


Con todo, la entidad advierte de que, entre las personas que viven en la calle y afirman haber tenido la enfermedad o síntomas, "sólo un 62% han tenido acceso a pruebas PCR"; y que los porcentajes de pruebas entre los usuarios de equipamientos son inferiores a lo necesario.


Arrels ha manifestado que "tener que vivir en la calle supone un esfuerzo constante para las personas y las expone a muchos riesgos que deterioran su estado de salud"; y ha recordado que desde el 14 de marzo han perdido la vida 21 personas que vivían en la calle en Barcelona.



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