​ Viladecans la ciudad de los sentidos

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Ahora que finaliza el año, los bolsillos andan algo escuálidos y lo impuestos no son que digamos baratos- el IBI es exagerado-,  el equipo de gobierno de Viladecans debería hacer un esfuerzo para ayudar a su ciudadanía.  Se habla mucho de sostenibilidad, ecología, emisiones, y un largo etc., se sanciona a las personas, empresas que no cumplen y no hay una política de incentivos. Todo es sancionar, no incentivar.



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En Viladecans, los aparcamientos de zonas azules son caros, nadie lo pone en duda. Ya casi no quedan zonas donde aparcar sin que te multen.  Dicho esto, o se tiene una plaza de apartamiento propia o alquilada o por narices se tiene que pagar por aparcar. Todo lo hacen por la salud: hay que andar, ir en bicicleta, patinete o transporte público. Los coches contaminan y por eso cada vez se castigan más.


Que sorpresa se llevó un miembro de la Colla del Mamut cuando en Gavá, en  las zonas azules, los coches con la etiqueta ECO tienen dos horas gratis de aparcamiento. Eso es una buena noticia que incentiva a circular con este tipo de vehículo amén de contribuir a reducir las emisiones de CO2, que no es una tontería. Mientras eso ocurre en la vecina localidad, en Viladecans, con un concejal ecologista y un alcalde Presidente de la Red de Gobiernos Locales de la Biodiversidad, y más ecologistas que nadie, se olvidan de aplicar esta misma política incentivadora para sus ciudadanos. ¿Por qué no lo hacen? Pues que cada uno piense su respuesta, el pensamiento es libre y no hay que pagar de momento.

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Habría que recordarle al alcalde, Carles Ruiz, y a su concejal Jordi Mazón tan avanzados que en Europa que tanto le gusta presumir de los premios que recibe esta ciudad/pueblo de la institución europea, hace ya unos cuantos años, bastantes hay ciudades que han variado sus tarifas de estacionamiento basadas en las emisiones de CO2. Es decir los vehículos de bajas emisiones pagan una tarifa de descuento, en otros disponen de varias horas de estacionamiento gratis. Se lo podían ir mirando ya, como ha hecho el consistorio vecino que es Gavá que siempre lleva la delantera a Viladecans.


Mientras este servicio gratis dos horas, no se aplica, se anunciaba a bombo y platillo la reconversión de la planta de residuos -las basuras de toda la vida- en un Centro de Producción de Biofertilizantes y Abonos. Es decir, Viladecans recibirá cada año 90.000 toneladas de residuos metropolitanos. Y dicen que darán trabajo a 40 personas. ¿No será los mismos que hay en la actualidad?. Ese es el caramelo de enganche además de afirmar el famoso concejal y responsable de Medioambiente del AMB, Eloy Badía, que es un equipamiento pionero en Europa.

 

¿Será que no lo quieren en otro sitio?. Porque precisamente, los olores que desprenderá la planta no serán precisamente de perfumes de Carolina Herrera. Por cierto, las obras no comenzarán hasta el 2022, ¿el año previo a las elecciones municipales?. Y estará en funcionamiento el 2024 un año después de elecciones. El coste  del edificio único, 53,5 millones de euros.


Viladecans es la ciudad/pueblo de los sentidos: la vista, los tochos que conforma los edificios de Vilamarina, el edificio de la vergüenza, ahora el nuevo barrio de Plan de Llevant (Olivaretes, y otras joyas arquitectónicas). El oído, el alto nivel de ruido que hay en la población que está por encima de la media . El olfato, los fluidos de chocolate de la fábrica Nederland que inundan la ciudad bastantes días al mes y los de la “factoría” de las basuras…Y el gusto la gran producción de tomate Cherry con denominación de origen de Viladecans.  Para que luego sigan que Viladecans no es la ciudad de los sentidos 

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