La vuelta a las aulas no es como jugar a la lotería

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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La primera preocupación de los padres son sus hijos/as, siempre ha sido así y lo seguirá siendo mientras que el mundo sea mundo. Del mismo modo, los gobiernos deben velar por los ciudadanos más pequeños. Las discrepancias surgen entre padres y autoridades cuando los criterios son diferentes. Eso lo estamos viviendo ahora con la vuelta a las aulas, ante el miedo y la preocupación de los progenitores a que sus hijos se contagien con el coronavirus.


Aula de un colegio



Los padres piden garantías para sus vástagos para entrar en las aulas. La ministra Celaá intenta tranquilizar a los colectivos, pero la desconfianza entre todos ellos es más que palpable. Quedan bastantes cuestiones por resolver a pocos días del inicio escolar: la presencialidad, el número de alumnos por clase, la obligatoriedad de las mascarillas,... Son cuestiones lógicas, y de sentido común.


Las posturas de los consejeros de las distintas comunidades son distintas ¿influyen los colores políticos? Lo cierto es que, a día de hoy, los padres siguen intranquilos y con muchas dudas sobre el inicio del curso. 


Este año es “especial”, nadie tiene dudas. El problema es cómo abordar de la mejor manera posible el reinicio de las clases . Nadie parece tener la fórmula exacta, el riesgo cero no existe en nada, y en el Covid-19 tampoco. La vuelta a las aulas con el coronavirus amenazante es un experimento que está en marcha en muchos países con diferentes fórmulas para abordarlo, pero no han dejado de buscar la solución menos mala. En lo que si coinciden la mayoría de los especialistas es que “la educación presencial en enseñanza infantil y primaria es fundamental". Las sociedades médicas del Reino Unido han manifestado que “las medidas de prevención no empiezan y terminan en las puertas de los colegios”.


Dicen que el aprendizaje en casa es menos efectivo y genera desigualdad entre los alumnos por la situación económica de la familia. Amén de la falta del contacto directo entre profesores y alumnos y entre los propios compañeros de clase. Es una peculiar manera de romper los grupos de amigos y compañeros que tanta influencia tiene en los más pequeños. 


Los países que ya han iniciado sus clases, la situación está siendo diferentes. En Israel, la vuelta al colegio ha sido un desastre, en Dinamarca no se ha visto demasiado afectada En los Países Bajos no han impuesto medidas, Alemania cuenta con plan B en caso de una segunda oleada, pero ya han vuelto los alumnos a las aulas.


Afirman los especialistas que, en los casos de rebrotes en las escuelas, el origen está casi siempre en los adultos y los niños que llevan el virus al colegio. 


Con la incertidumbre lógica de los padres, las garantías en entredicho de los gobiernos, y la preocupación de los docentes, la vuelta al colegio este septiembre va a tener a la ciudadanía muy pendiente de las decisiones y los efectos de las mismas. ¿Acertarán los que gobiernan con las medidas más que urgentes que van aplicar? ¿O nos vamos a encontrar ante una loteria?


Lo que ocurre es que en este caso estamos hablando de la salud de las personas, que es una cosa muy seria. Así que hay que dejar que los profesionales sanitarios y docentes dicten las medidas más apropiadas para que la vuelta al cole sea de la mejor manera posible. Decía Karl Menninger que “el trato que se le da a los niños es el que ellos luego darán a la sociedad' . 


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