​Los cibermercenarios una pandemia muy peligrosa

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Dicen que la realidad muchas veces supera a la ficción. La vida es como una película cuyo guión en ocasiones no se sabe quien lo escribe. Estos días, el presidente del Parlamento catalán y posteriormente otros políticos han denunciado que han sido espiados a través de sus teléfonos móviles por el programario de la empresa NSO, propietaria del programa de espionaje Pegasus, con sede en Israel. Hecho que ha indignado no solo a los afectados sino a las instituciones y partidos políticos de este país. Pero este no es un caso aislado, sino, según algunos especialistas, es una práctica habitual en el mundo.



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Las nuevas tecnologías, el control de ellas y la apropiación indebida de las misma para fines ilícitos, no es un hecho aislado, no. La aparición de los cibermercenarios,nueva figura delictiva al servicio del mejor pagador. Estos nuevos delincuentes, dicen que provienen de los antiguos servicios secretos más “avanzados” que se han jubilado y quieren ganar mucho dinero con sus nuevos “oficios”. No es una broma y a quien correspondan algo tendrán que hacer para frenar esta carrera loca que deja al descubierto la intimidad de las personas. La fragilidad e indefensión para las personas que conlleva la utilización de los avances tecnológicos es de una gravedad extrema ya que están expuestas, sin saberlo, a que unos individuos sin escrúpulos, se apropien de todos los datos que quieran de ellos, y se haga una utilización indebida de los mismos.


El espionaje público, es utilizado, según dicen, por los gobiernos para prevenir ataques terroristas o luchar contra el narcotráfico. Desde hace ya unos cuantos años, las empresas privadas como NSO Group o Emiratí Dark Matter - hay muchas más- son un claro ejemplo de la gran expansión del espionaje privado en beneficio del que pague más.


El caso de los políticos catalanes espiados, forma parte de una pieza de espionaje masivo a más de 1.400 teléfonos móviles del todo el mundo que tuvo lugar en 2019  y que está siendo investigado por una jueza norteamericana tras la denuncia presentada por WhatsApp quien acusaba a NSO Group de violar la Ley de fraude y abuso informático de ese país. ¿Quién está detrás de esta operación delictiva?, dicen que un supuesto grupo de empresarios israelitas.


El presidente del parlamento catalán, acusa de esta operación al CNI que según él dispone del programa.La demanda ya está puesta y ahora cabe esperar el resultado de la investigación, cuando termine.


La empresa NSO no es el primer conflicto que tiene por sus “trabajos”. A finales de 2017, el entonces asesor del príncipe heredero de Arabia Saudita, Al Qahtani se dedicó a perseguir disidentes del régimen por todo el mundo como parte de unos grandes operativos de vigilancia, con el que después fue asesinado el periodista, Amal Khashoggi, que tanta indignación produjo en todo el mundo, según publicó en su día el diario The New York Times.


A primeros de este año, el NSO Group fue acusado de hacerse pasar por Facebook para hackear objetivos. Lo hizo mediante la creación de una página web que parecía una página de Facebook con el objetivo de engañar a las víctimas. .Pero es que hace dos años, Amnistía Internacional también denunciaba las actuaciones de la empresa NSO por uso de su tecnología para espiar a periodistas , disidentes y activistas de varios países. Tras este episodio la empresa se comprometió a respetar los Derechos Humanos e impedir el uso de sus productos para estos fines. 


Promesa que ha incumplido porque hace tan solo un mes, Amnistía denuncia que el periodista marroquí Omar Radi estaba siendo espiado utilizándose tecnología de la empresa NSO. Los cibermercenarios siguen y seguirán campando a sus anchas sin que de momento nadie les haya puesto cotos Avances tecnológicos cada día  que controlan la vida de las personas ¿hasta cuándo?.

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