Galicia y Euskadi votarán moderación

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

Las distintas encuestas que han aparecido en las últimas horas en el muy distorsionado mundo de las audiencias indican que, ni Galicia ni Euskadi, están por labor de ofrecernos sobresaltos el ya cada vez más próximo 12 de Julio. Eso es lo más probable. A medida que se acerque el momento habrá un aluvión de nuevos datos, muchos elaborados con la malsana intención de confundir a los votantes, que nos acerquen en la verdad última, pero por ello no exacta, de saber quién gana y quien pierde. Ni siquiera los datos recogidos a pie de urna pueden, muchas veces acertar en el diagnóstico, pero si, en cambio el sentido común, que es algo que no todo el mundo sabe utilizar para esta clase de cosas.



Urkullofeijoo




Con esa premisa por delante, lo que más se parece en estos momentos a lo que puede llegar a pasar, es que el actual presidente Núñez Feijoo va a ganar uno de los comicios más difíciles que se disputan en la España constitucional, por aquello de que todos votan contra un solo candidato, desde que Fraga decidió volver a su tierra en el ya histórico 1990 y necesitó siempre, para mantenerse, de la mayoría absoluta de los votos de los gallegos. Esta vez, entre socialistas, Bloque y las muy diversas Mareas, que antes de que apareciera el Coronavirus ya se frotaban las manos con su “esta vez sí”, tampoco, según esas encuestas que les cito, van a conseguir que el muy moderado candidato popular consiga sentarse de nuevo en el Pazo de Raxoi, cuando ya nadie daba un duro por su continuidad. Si no ocurre un milagro y San Andrés de Teixido ayuda a las huestes de Sánchez y Abel Caballero, el que debía suceder a Rajoy en Madrid les volverá a ganar su cuarta cita electoral por la muy humillante mayoría absoluta, mientras sus adversarios se dividen y ya dan la sensación de que, ni entienden a Galicia, ni, lo que es peor, las gallegas y los gallegos siguen sin entender la política que practican.


En Euskadi, va a pasar lo mismo. Bildu se queda donde está, Podemos baja a parámetros más lógicos y los socialistas mantendrán su confortable conllevancia con los nacionalistas del PNV, si no cometen la locura de hacerle caso al inestable Pablo Iglesias y se pierden en negociaciones contra natura que solo llevan a la inestabilidad del clima social, no solo en el País Vasco, sino, sobre todo a la ingobernabilidad en el conjunto del Estado. Debe ganar Urkullu, los populares apenas notarán  el efecto Iturgaiz, y todos contentos y a trabajar en los próximos cuatro años. Es lo que hay y por lo que dirá la gente, es lo mejor para todos.


Núñez Feijóo y Urkullu, con ideologías muy diferentes y hasta contrapuestas, trasmiten una sensación de moderación y estabilidad, que gallegos y vascos saben valorar, y que, desgraciadamente para sus rivales, se traduce en votos y gobiernos estables, que ni siquiera los dos grandes partidos españoles y mucho menos los hilarantes poemitas, son capaces de comprender, por muchos batacazos electorales que reciban. Los suyo exige un análisis muy profundo y muy serio, que los interesados no están dispuestos a hacer, ni ahora, ni nunca. La moderación no está en su hoja de ruta y saber pactar con  el oponente, exige, sentidiño, palabra muy querida por el que también fue presidente de la Xunta Xerardo Fernandez Albor, que por el momento no entra en el Manual de estilo político de los probables perdedores. Ellos sabrán.Tiene bemoles y seguramente mucho más sostenidos, que lo que Madrid y España entera le niegan al orgulloso Sánchez, Galicia y Euskadi se lo sigan otorgando a los Presidentes de las dos históricas naciones sin estado: la ansiada mayoría para gobernar sin sobresaltos. ¿Por qué será?.

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