​La parida del presidente Maduro

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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La situación que está viviendo Venezuela se agrava cada día sin que en todo este año se haya podido encontrar una solución viable. Se habla de que cada día 5.000 personas huyen del país por las condiciones de vida del régimen bolivariano de Nicolás Maduro, que gobierna con mano dura el país.


Nicolás Maduro



Este triste espectáculo ha llevado a más de 4 millones de personas a dejar el país que les vio nacer. Primero se fueron los ricos, en aviones. Después, la clase media, que ha sido borrada del país. Se quedaron un tiempo los pobres, y unos años después también han abandonado Venezuela. El pasado año, mujeres, niños, enfermos y ancianos tomaron el mismo camino del exilio arriesgando sus vidas, en lo que se puede calificar como una de las mayores migraciones en masa de la historia reciente.


La falta de alimentos, medicamentos y atención médica precaria, entre otras muchas cosas, es lo que ha enviado el divino y salvador de la patria, Nicolás Maduro, presidente del país, que sigue adoctrinando a sus seguidores un día sí y otro también de lo certero de sus decisiones, sin dejar de culpabilizar a casi todos los países de los males de su país, del que dice que es víctima del imperialismo, del capital, de los poderes fácticos…


La última arenga no tiene desperdicio, además de ser indignante para el colectivo femenino. Les ha dicho a las mujeres de su país el siguiente mensaje: hay que parir, ¡hay que parir para que crezca la patria! Y no contento con eso, quiere que cada una de ellas tenga 6 hijos, como las conejas, como si las mujeres no tuvieran el derecho a decidir si quieren ser madres o no, así como el número de hijos que desean traer al mundo. Está claro que los derechos de las mujeres, en pleno siglo XXI, están supeditados a la voluntad del iluminado Maduro. ¿Le hará caso su mujer para dar ejemplo? Parece que no, y eso que no va a tener las penurias de las mujeres que ven en la actualidad cómo sus hijos están desnutridos, con poca asistencia médica y con una educación totalmente intervenida ideológicamente, faltaría más.


El drama de la mujer no es nuevo, viene de lejos y siempre ha estado en manos de los hombres. Decía la escritora Teresa de la Parra, allá por el siglo XIX, que "las infelices mujeres no somos más que unas víctimas, unas parias, unas esclavas unas desheredaras". Han pasado unos cuantos años y sigue siendo vigente en la dictadura de un presidente sin escrúpulos. La frase la ha completado Maduro añadiendo la función de la mujer como la fábrica de parir hambrientos, militantes acérrimos o condenados al exilio forzoso.


Ahora que se acerca una fecha tan significativa como la del 8 de marzo, Día de la Mujer -ya han quitado 'trabajadora'-. Bueno sería que algunos de los movimientos feministas que hay alzaran también la voz para criticar el exabrupto de un dictador que tiene a las mujeres -menos a la suya y a lavicepresidenta- como 'productoras' de servicios del cacique de Venezuela.


También me gustaría conocer la opinión del asesor "especial" de Maduro, el expresidente Zapatero que no sequé narices hace -¿llenándose los bolsillos?- sobre la parida monumental del populista que tiene a más de 4 millones de personas fuera de su país y a buen número de disidentes en las cárceles de su país.



Artículo publicado inicialmente en catalunyapress.es

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