El viaje a Waterloo

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

Cuando se hace un viaje político ha de llevarse a cabo a tiempo y, sobre todo, rodearlo de la firmeza que solo da la verosimilitud. El de la señora Arrimadas, con todos mis respetos, ha sido el triste final de una etapa en la oposición que no ha conseguido sus objetivos electorales. Ahora volvemos a las urnas y no se puede pretender ganar el crédito de la gente que no se ha ganado con hechos relevantes durante toda una legislatura, en la que la oposición ha sido ridiculizada por un político mediocre y sectario.


La triste verdad es que Quim Torra se ha reído de todos los demócratas, y Puigdemont, el hombre que le dice todo lo que ha de hacer, hasta se ha carcajeado a cuenta de quienes solo han podido quitar lazos amarillos en algún puente, pero nunca ponérselo difícil a la jauría independentista. La oposición lo ha hecho muy mal.


No nos engañemos más, todo lo que hemos vivido desde diciembre del 2017 ha tenido dos grandes protagonistas: Puigdemont y su presidente por delegación Quim Torra. Con ninguno de los dos ha podido Inés Arrimadas, Miquel Iceta y los sucesivos líderes del PP que como los de los Comunes han acabado yéndose a su casa con el rabo entre las piernas. La CUP no cuenta porque vive en otro universo paralelo.


Por eso el viaje a Waterloo suena a más de lo mismo, y lo que necesitamos ahora en Catalunya es algo mucho más eficiente y rompedor. Algo que una y no que nos lleve a otro 155 y por consiguiente a jarabe de palo para todos.


El juicio al procés y a sus protagonistas acabará. Los líderes juzgados comenzaran en los próximos días a escuchar los testimonios de los que sí estuvieron allí y vieron lo que pasó. Ellos serán la carga de profundidad que ha dejado el Juez Llarena en su farragosa instrucción, para que la condena por sedición o rebelión sea la que pide la fiscalía. Y entonces ¿de qué nos servirá a los catalanes independentistas o constitucionalistas la aplicación in aeternum del 155 o una condena de 15 años sin indulto posible? ¿Seremos un país mejor, más próspero o más libre? Sra. Arrimadas ¿Por qué ha querido presionar al Tribunal yéndose a Waterloo? Señor Iceta, ¿y Vd. que ha hecho para que mejore la situación, salvo ponerse de perfil para salir en los telediarios llenando el despacho presidencial de malos consejos?


Como soy un pagafantas irredento todavía me creo que un día de éstos se producirá el milagro y una nueva generación de políticos catalanes asumirá sus responsabilidades y dejará claro que lo que más nos interesa a todos es librarnos de la política vieja y rencorosa, para así poder convivir en sana armonía, pensando cada cual lo que le venga en gana, sin que ello nos impida hacer lo que mejor se nos ha dado siempre a los catalanes: pactar.



Artículo original publicado en catalunyapress.es

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