Paradoja en Nestlé: la filial española bate récord de ventas mientras ejecuta el ERE más duro en Esplugues
La multinacional suiza obtuvo 92 millones de beneficio en España durante 2025, pero sitúa a la sede del Baix Llobregat como el epicentro de un severo recorte laboral
El gigante de la alimentación Nestlé deja una paradoja díficil de asimilar. Mientras por un lado, las cifras financieras demuestran que el consumo de sus productos sigue rozando niveles históricos; por el otro, la dirección ha decidido aplicar un tijeretazo de plantilla que afectará de forma especialmente severa a los trabajadores de Catalunya, concretamente, Esplugues de Llobregat. Esta dualidad ha encendido las alarmas en el tejido laboral, abriendo un debate sobre la proporcionalidad de los ajustes en empresas con balances saludables.
Incremento de ventas frente a la presión en los márgenes
Los datos del cierre del ejercicio 2025, recientemente inscritos en el Registro Mercantil, reflejan que Nestlé España camina con paso firme hacia la barrera de los 3.000 millones de euros de facturación. En concreto, la filial registró unos ingresos de 2.888 millones de euros, una cifra que representa un crecimiento del 12% en comparación con el año anterior.
Sin embargo, la rentabilidad de la compañía no ha seguido la misma línea ascendente. Los beneficios netos se situaron en 91,7 millones de euros, lo que supone un descenso del 14,3%. De igual modo, el resultado de explotación de la firma cayó a los 140 millones de euros (frente a los 161 millones obtenidos en 2024). Detrás de esta reducción de las ganancias se esconden factores globales que están transformando el sector del gran consumo: el encarecimiento de las materias primas, las nuevas dinámicas de los compradores y, fundamentalmente, la feroz competencia de la marca blanca.
Esplugues de Llobregat: el epicentro del ajuste laboral
Para contrarrestar esta pérdida de margen y buscar una mayor eficiencia, la cúpula directiva de la multinacional —liderada por la estrategia de Pablo Isla y Phillip Navratil— ha optado por una reestructuración que implica reducir un 7% de la fuerza de trabajo en el país.
El plan se ha traducido en un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará directamente a 301 empleados en España. La peor parte de este ajuste se la llevará el territorio catalán: la oficina central de Esplugues de Llobregat será la instalación más golpeada de todo el Estado, concentrando un total de 158 despidos, es decir, más de la mitad del número global del recorte.
España, el mercado más castigado de Europa
La decisión ha generado desconcierto si se analiza desde una perspectiva internacional. El rendimiento comercial de la filial española ha sido notablemente superior al del conjunto del continente, donde las ventas generales de Nestlé en Europa aumentaron un discreto 3,5%.
A pesar de que el mercado español ha respondido con mayor dinamismo que otras potencias del entorno, la corporación helvética ha diseñado un plan de despidos mucho más agresivo en España que en países como Francia, Alemania o Italia. Con diez centros de producción repartidos por la geografía nacional, el sindicato y los comités de empresa afrontan ahora una compleja negociación para intentar mitigar el impacto humano de una medida que contrasta frontalmente con la robusta facturación de la compañía.

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