El Barça se lleva uno de los mejores derbis vistos en Cornellà
El partido estuvo igualado hasta el último momento con un Joan Garcia estratosférico que fue nombrado MVP
Los derbis catalanes entre Barça y Espanyol siempre tiene algo especial. Llegábamos a un partido, donde, por desgracia, en primeros instantes lo deportivo pasaba a un segundo plano y las miradas se centraban en un solo hombre Joan Garcia.
Este no era un derbi cualquiera, era la vuelta del ex-arlequinado a la que fue su casa durante mucho años. Ídolo de la afición, Joan Garcia cruzó la Diagonal para vestir los colores del eterno rival. Decisión del jugador que levantó la ira y el odio de muchos aficionados pericos, que esperaban con ansias este partido, no solo para criticar a Joan sino también a un Barcelona cada vez más cuestionado por el caso Negreira.
Se vivía una cierta crispación antes del partido. Los aficionados del Barça no pudieron comprar entradas, y los del Espanyol se encargaron de calentar las horas previas llenando las marquesinas de Barcelona con mensajes en contra del FC Barcelona. En las horas previas del partido, destaca el gran recibimiento de la afición a su club: bengalas, cánticos... una gran fiesta, que, por suerte, continuó dentro del estadio.
Una vez sonó el pitido del inicio del partido, todas las dudas se resolvieron: fue una auténtica fiesta del fútbol. Se pitó a Joan Garcia, algo completamente lícito, a lo que el portero respondió con una de sus mejores actuaciones de la historia y mandando un claro mensaje al Mundial: "De la Fuente, estoy aquí". En el campo, vivimos uno de los derbis más igualados de los últimos años. El mejor Espanyol de la década plantó cara a un FC Barcelona que en muchos compases se vio con el agua al cuello, obligando a Joan Garcia a hacer un partido espectacular que le valió para ser MVP. Dimitrovic, por parte de los pericos, tampoco se quedó atrás.
Pese a ello, la falta de efectividad perica, la penalizó el Barça con el golazo de Dani Olmo en el 86', después de una asistencia con giro orientado de Fermín espectacular, que desde que entró le dio otro aire al partido. Ya con el Espanyol volcado, otra vez Fermín, irrumpió a las espaldas para darle a Lewandowski el balón para anotar el definitivo 0-2 en el noventa. Un resultado abultado para el gran partido que hizo el Espanyol, pero seguro que nadie se fue de Cornellà cabreado con su equipo porque lo que vivimos fue uno de los mejores derbis de los últimos tiempos.

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