Los municipios del Baix Llobregat respaldan a los 500 trabajadores de Serra Soldadura para evitar su cierre
Representantes municipales de los ayuntamientos de Sant Boi, Gavà, El Prat y Viladecans han expresado públicamente su apoyo a los trabajadores de Serra Soldadura, en un frente común que pone el foco en la defensa del empleo, la industria y el impacto social de un posible cierre. Alcaldes y alcaldesas de los municipios afectados han coincidido en señalar la gravedad de la situación y la necesidad de actuar de forma coordinada.
Durante el acto de apoyo a los 500 trabajadores afectados de Serra Soldadura, la alcaldesa de Sant Boi y presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, ha subrayado el papel de los ayuntamientos como garantes del bienestar de la ciudadanía. Ha recordado que muchos de los trabajadores afectados son vecinos de municipios del Baix Llobregat y ha reivindicado el acompañamiento institucional durante todo el proceso.
Moret ha destacado el valor histórico de la empresa, cercana a su centenario, así como su relevancia industrial y el conocimiento acumulado por su plantilla, defendiendo la necesidad de preservar tanto el empleo como el tejido productivo.
Desde Gavà, la alcaldesa Gemma Badia ha puesto cifras al impacto social del conflicto, señalando que afecta directamente a más de 200 personas y, de forma indirecta, a unas 500 familias. Ha criticado la falta de sensibilidad empresarial en la gestión del proceso, especialmente ante la ausencia de alternativas como planes de jubilación, y ha defendido la responsabilidad social corporativa. Badia ha anunciado además la voluntad de impulsar mociones municipales de apoyo y ha apelado a la unidad institucional para proteger el tejido industrial y el bienestar de las familias.
En representación de Viladecans, la teniente de alcalde del Área de Gobierno Interno y Gestión de Recursos Municipales, Joana Sánchez, afirmó: "Los trabajadores y trabajadoras de Viladecans saben que en el Ayuntamiento de Viladecans les acompañaremos en la lucha por sus puestos laborales. La industria y la innovación se pueden combinar con las empresas centenarias de nuestro territorio y su talento. Así es como funciona la economía diversificada en la que apostamos desde Viladecans. Se da la circunstancia de que Serra Soldadura trabaja para la industria aeroespacial, tan estratégica para Catalunya y por la que Viladecans apuesta firmemente.”
Por su parte, la alcaldesa de El Prat, Alba Bou, ha cuestionado tanto las causas como la forma en que se ha planteado la situación, asegurando que “ni el porqué ni el cómo” resultan claros. Ha recordado la importancia de la empresa en sectores diversos como la automoción o la aeronáutica y ha vinculado el caso a la necesidad de avanzar en procesos de reindustrialización en el territorio. Bou ha reiterado el compromiso de los municipios para dar soporte a la plantilla y reforzar la solidaridad institucional.
Barcelona y Hospitalet se unen al apoyo municipal de la plantilla
En paralelo, desde Barcelona y l’Hospitalet también han trasladado el apoyo institucional a la plantilla. El alcalde de l’Hospitalet, David Quirós, ha remarcado que los trabajadores no reclaman indemnizaciones, "sino mantener sus puestos de trabajo", y ha insistido en la necesidad de acompañamiento e interlocución con otras administraciones. Por su parte, la comisionada de Promoción de Empleo del Ayuntamiento de Barcelona, Raquel Gil, ha defendido el papel estratégico de la industria en la ciudad, vinculando el caso con la necesidad de garantizar empleo de calidad y preservar espacios industriales como la Zona Franca.
Las distintas intervenciones coinciden en un diagnóstico común: la situación de Serra Soldadura trasciende el ámbito empresarial y afecta directamente al equilibrio social, económico e industrial del territorio. Ante ello, los municipios reclaman soluciones que garanticen el empleo, refuercen la industria catalana y sitúen a las personas en el centro de las decisiones.
Serra Soldadura una empresa centenaria referente de la industria
Fundada en 1934, Serra Soldadura ha sido durante décadas un referente de la industria barcelonesa, con presencia internacional a través de delegaciones en México y Rumanía. Su actividad ha estado ligada principalmente al sector del automóvil, aunque también ha desarrollado proyectos en otros ámbitos industriales. Sin embargo, la reciente reorientación estratégica de su propietaria, la multinacional vasca Aernnova —que no contempla este negocio en su plan 2026-2028— ha dejado a la filial catalana en una situación crítica.
Cabe reseñar que Aernnova es una de las mayores multinacionales aeronáuticas de España y una de las diez más importantes del mundo en aeroestructuras. Diseña y fabrica alas, fuselajes y estabilizadores para Airbus, Boeing, Embraer, Sikorsky y otros gigantes del sector. En 2022 facturó 740 millones de euros y emplea a más de 5.200 personas en Europa, América y Asia, por lo que cuenta con un músculo económico sólido.
El origen de la relación entre Serra Soldadura y su actual matriz se remonta a 2019, año en el que Aernnova adquirió la compañía. La operación se enmarcó en una estrategia de expansión industrial que buscaba integrar capacidades de mecanizado y soldadura, especialmente orientadas a los sectores de automoción y aeroespacial. Esta compra coincidió con el proceso de reestructuración impulsado por el grupo entre 2018 y 2020, durante el cual incorporó distintas plantas externas y consolidó a Serra como filial, tal y como reflejan los registros mercantiles posteriores.
Sin embargo, la explicación sobre el actual concurso de acreedores difiere según las fuentes. Aernnova atribuye la decisión a una caída del mercado y una reducción significativa de pedidos en el sector, lo que hace inviable mantener la actividad según la propiedad.
Frente a esta versión, trabajadores y sindicatos sostienen que el deterioro responde principalmente a decisiones empresariales erróneas tras la adquisición, denunciando falta de inversión, ausencia de un proyecto industrial y una gestión deficiente.
Los datos económicos reflejan un escenario complejo: una caída de ventas de 60,9 millones en 2023 a 40,7 millones en 2024 (un descenso del 33%) y una deuda acumulada cercana a los 27 millones de euros. En este contexto, el concurso — en este caso de carácter voluntario— aparece como consecuencia de una combinación de factores, aunque desde la plantilla se insiste en que la empresa seguía siendo viable y que la situación actual podría haberse evitado.

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