¿Vuelta al trabajo después de las vacaciones?: qué es el síndrome postvacacional y cómo combatirlo
Entre el 20% y el 40% de la población sufre síntomas como apatía, irritabilidad o ansiedad al reincorporarse a la rutina laboral después del verano
La vuelta al trabajo tras las vacaciones no siempre es fácil. Recuperar el despertador, dejar atrás los días de relax, disponer de menos tiempo libre para uno mismo o enfrentarse de nuevo al ritmo frenético laboral provoca, en muchas personas, una sensación de apatía, cansancio e incluso mal humor.
Este fenómeno, conocido como estrés postvacacional o síndrome postvacacional, no es una enfermedad clínica, pero sí está científicamente probado. Se trata de un conjunto de síntomas transitorios que generan malestar emocional y físico, y que suelen desaparecer de forma natural en un par de semanas.
Los principales síntomas
La psicóloga Marta Cervera, del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, explica que este síndrome “es una respuesta natural del cuerpo y la mente” y que afecta a entre un 20% y un 40% de la población. Entre los síntomas más habituales destacan:
- Cambios de humor e irritabilidad.
- Apatía o desmotivación frente al trabajo.
- Ansiedad y estrés.
- Cansancio físico y mental, con dificultades de concentración.
- Bajada de rendimiento laboral y tendencia a procrastinar.
- Manifestaciones físicas como palpitaciones, tensión muscular, sudoración o respiración acelerada.
Cómo reducir el impacto
Para que la transición a la rutina laboral sea más suave, los expertos recomiendan adoptar pequeñas estrategias de adaptación:
- Planificar la vuelta: evitar reincorporarse el mismo día que termina el viaje y darse unos días para recuperar horarios.
- Organizar el trabajo de forma gradual, empezando por las tareas más sencillas.
- Compartir experiencias con compañeros y fomentar un clima positivo en el equipo.
- Mantener rutinas saludables: dormir bien, hacer ejercicio y cuidar la alimentación.
- Separar el tiempo laboral del personal, respetando los momentos de descanso.
- Practicar técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda o el mindfulness.
A quién afecta más
El síndrome postvacacional no afecta a todos por igual. Según Cervera, es más frecuente en:
- Trabajadores poco motivados, que perciben su empleo como rutinario o estresante.
- Personas que han disfrutado de vacaciones largas o muy especiales, ya que el contraste con la rutina resulta más brusco.
- Individuos con mayor vulnerabilidad emocional, como quienes tienen antecedentes de ansiedad o depresión.
En cambio, quienes se sienten satisfechos y motivados en su trabajo suelen superar la vuelta de manera más rápida y natural.
Un malestar pasajero con solución
Aunque pueda resultar incómodo, el estrés postvacacional es un fenómeno temporal y adaptativo. Entender que el malestar forma parte del proceso de volver a la rutina, planificar el regreso con antelación y mantener hábitos saludables son claves para que la transición al trabajo sea más llevadera.
Como concluye la psicóloga Marta Cervera, “la clave está en aceptar que la vuelta requiere un tiempo de adaptación y en cuidar tanto la mente como el cuerpo para afrontar con energía esta nueva etapa”.
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