​Detenido en Esplugues, un locutor de una radio marroquí de Cornellà, por insinuar que si una profesora viviera en otros países "le podrían cortar la cabeza"

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La Policía Nacional ha detenido en Esplugues de Llobregat a un hombre como presunto autor de los delitos de provocación al odio, violencia y discriminación, y contra la integridad moral tras proferir proclamas vejatorias hacia una profesora de filosofía que reside y ejerce en Marruecos.


Marroqui




El arrestado colabora en una emisora de radio local que emite desde la localidad de Cornellà de Llobregat (Barcelona) a través de la FM y de Internet y con gran seguimiento entre la comunidad marroquí en Catalunya, ha informado el cuerpo este sábado en un comunicado.


La indagación empezó cuando una mujer informó a la policía de la emisión de un video a través de las redes sociales de la emisora en el que se dirigían acusaciones e insultos contra la profesora.


El hombre criticaba su actitud por haber salido en las redes sociales fumando y bebiendo una copa de vino y haber faltado al respeto al Profeta, y llegó a insinuar que si viviera en otros países le podrían cortar la cabeza por eso.


Tras poner los hechos en conocimiento de la Fiscalía Especial contra los delitos de odio de Barcelona y de activarse la investigación, se logró localizar a los responsables de la emisora y al detenido, que se encuentra en libertad con cargos a la espera de su citación por parte del Juzgado competente.


AMENAZAS DESDE LA PRIMERA RADIO ÁRABE DE ESPAÑA 


Según informa El Confidencial Mustafa el Ogdi, apodado Chado, es un locutor de radio marroquí, se debió de olvidar de que estaba hablando desde España. El jueves, ante el micrófono de Radio Hayatti, no se cortó a la hora de expresar su odio hacia Mina Bouchkioua, una profesora de filosofía marroquí a la que tachó de “atea” y amenazó. No pasaron ni dos días antes de que fuese detenido por la Policía Nacional y puesto a disposición judicial.


Esta emisora alegal, antes llamada Aswat, se presenta como “la primera radio árabe de España” y emite desde Cornellá de Llobregat en “dariya” (árabe dialectal marroquí) para el área metropolitana de Barcelona y pertenece a un empresario de origen marroquí afincado en Cornellà. 


El Ogdi empezó su arenga arremetiendo contra la vida privada de la profesora que “no está casada, tiene un complejo con los hombres y se ve que le gustan los chicos pequeños”, afirmó ante el micrófono. “(…) ella presume de ser liberal y de que su cuerpo es accesible a cualquiera… lo que es debido a que nadie le hace caso y que todavía no se ha casado”, prosiguió. Es una “atrasada mental”. “Ella es atea, claro es adoradora de los burros, es adoradora de los bichitos".


De los insultos el presentador de Radio Hayatti pasó a las amenzas veladas: “Hay 1.200 millones de musulmanes que te darían 1.200 millones de bofetadas”, continuó dirigiéndose a la profesora. “Yo no pido que te maten”, dijo antes de recordarle que “hay regiones del mundo en la que se cortan cuellos” por comportarse como ella lo hizo.


¿QUÉ HIZO LA PROFESORA PARA RECIBIR ESTE TRATO?


Parece ser que la profesora afectada hizo algunos comentarios en las redes sociales sobre la virilidad del Profeta Mohamed que suscitaron en Marruecos reacciones indignadas por parte de los islamistas, quienes escondiéndose detrás del anonimato, pero también a cara descubierta, pidieron incluso que fuese decapitada. 





Este último episodio de la vida de Bouchkioua enlaza con otros muchos en los que ha aparecido en fotos subidas a las redes sociales con una copa de vino o en bañador al tiempo que publicaba artículos proponiendo dar un vuelco a la enseñanza de la filosofía para que los alumnos aprendan a pensar por sí mismos y sean libres.


A finales de 2014, Bouchkioua, profesora en el Liceo Abou Bakr Seddik de Rabat, fue expedientada y sancionada por el Ministerio de Educación marroquí que consideró inmorales algunas de las imágenes que había colgado en redes sociales. Se la suspendió de empleo aunque al poco tiempo fue reconvertida en maestra de árabe y francés en una escuela primaria, dos asignaturas que nunca había impartido.


Fue una oyente marroquí de Radio Hayatti la que dio cuenta a la policía de los insultos y amenazas vertidos por el locutor y esta puso los hechos en conocimiento de la Fiscalía Especial contra los delitos de odio de Barcelona. Chado fue detenido el sábado 30 en Esplugues de Llobregat y, poco después, fue puesto en libertad con cargos a la espera de ser citado por el juzgado competente. 


SEGUNDO EPISODIO DE MAYO CONTRA UNA MUJER MUSULMANA


Este es el segundo episodio en este mes de mayo en el que una mujer musulmana es atacada en Barcelona por, supuestamente, faltar de respeto al Profeta o profanar el Corán. La anterior víctima fue la española, Hakima, de 29 años, que subió a su Facebook un vídeo en la que se la veía recitar unos versos que, aparentando ser suras del Libro sagrado, daban, en realidad, consejos sobre cómo protegerse de la Covid-19.


A las 24 horas de haber colgado este vídeo inocuo en la red social, Hakima recibió más de 600 mensajes, en varios idiomas, repletos de insultos y amenazas acusándola haber ofendido al islam.


"Puta. Perra. Hija de puta. Burra. Que dios te maldiga. Que dios te castigue. Judía y cristiana, atea maldita. Apóstata. Que dios te inflija los peores castigos. Que dios maldiga el coño de tu madre. Maldito tu coño. Idiota. Los animales tienen más cabeza que tú. Espera un poco, que te alcanzará tu justo castigo. Hija de hija de perra. Arderás en el infierno por los siglos de los siglos. Dios nos vengará. Que un cáncer te pudra la lengua. Que dios te mande el sida. Que dios te mande el covid. Que dios te mande un cáncer, el covid, el sida y la peste. Que la furia de dios caiga sobre ti. Que te desfiguren el cuerpo. Cuídate con tu banda de cerdos, jabalita. Si vivieras en mi ciudad, ya te habríamos dado tu merecido. Iré a buscarte, vivas donde vivas, para arrancarte la lengua y sacarte los ojos, puta, hija de puta".



MUJERMARROQUI






600 comentarios en español, árabe, magrebí, inglés y hasta italiano. Todo ello en 24 horas. Eso es lo que tardó en desatarse la tormenta después de que publicara en las redes sociales un vídeo de apenas un minuto de duración: sale ella, una sonrisa en la cara, rizos indisciplinados y una corta túnica azul marroquí, encomendándose a dios para recitar la 'sura del coronavirus'. Tiene una voz hermosa. Salmodia un texto en árabe. Suena realmente a una lectura del Corán. 


Dice:

El salmo del covid

En verdad os digo, hermanos, en verdad

que el virus, gran calamidad

llegó desde la China lejana con nocturnidad

Lloraron los infieles ante su crueldad,

gran plaga y mortal enfermedad

que no distingue entre criado, rey o abad.

Vuestros hábitos abandonad, en la ciencia confiad.

El pan vuestro de cada día en casa amasad.

En vuestras habitaciones os confinad.

Y vuestras manos con abundante jabón lavad.

(Se echa jabón líquido a las manos).

Amén.


Que le digan a Hakima que su religión —la religión de sus padres, aquella que le impusieron desde el día que nació— la ha respetado, y le va a dar un ataque de risa. Si viviera en Marruecos, en cualquier país que invoca el islam como religión del Estado, sería el Código Penal el que le impondría leyes muy similares a las que ha impuesto durante siglos la Iglesia en los territorios bajo su poder. Como vive en España, se las impone la familia.


De la familia te puedes librar: te vas de casa y asumes que no te volverán a dirigir la palabra. De lo que no te puedes librar es de esa policía de la moral formada por los adolescentes del barrio que se creen no ya con derecho sino con la obligación de gritarte puta cuando te ven por la calle sin pañuelo en la cabeza, ese pañuelo que señala que sigues perteneciéndoles, sigues siendo su propiedad. Y si te ven en la playa en bikini, ya ni te digo. La playa a la que van esos mismos adolescentes para ver a las cristianas en bikini: total, son todas putas. 


Pero si te llamas Hakima, no puedes: tú tienes que preservarte pura y casta para casarte con un musulmán, y es responsabilidad del barrio entero vigilar que así sea.—puta, perra, condenada, apóstata, te voy a matar— que se impone a cualquier otro comentario. 




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