Que Dios reparta suerte

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

Ha sido una jornada parlamentaria intensa, incluso apasionante, como no la habíamos visto y escuchado hace varias legislaturas. Todos los que intervinieron dejaron su impronta creativa, que si no malogran unas nuevas elecciones -que sí lo harán- promete ofrecernos grandes momentos de pasión parlamentaria.


La guinda la puso al final Santiago Abascal en representación de Vox quien, con su discurso a lo José Solís Ruíz, le puso a Pedro Sánchez la espada en la mano para que ejecutase la suerte de matar ante el lote de dos miuras que le tocaron en suerte nada más comenzar el festejo. O sea, Casado y Rivera, a los que finiquitó con una estocada hasta la bola con el lema "¿Escucháis?, el que habla es la ultraderecha, los mismos socios con los que gobernáis en Andalucía, en Madrid o en Murcia". Por la cara que pusieron los interpelados, se notó que el inquilino de la Moncloa les había tocado irremisiblemente y había ganado la primera parte del debate.


Antes de ese epílogo bestial, pudimos presenciar el lance Pablo Iglesias-Pedro Sánchez, que nos dejó también muy claro que el líder de Podemos es lo que se conoce en el argot más castizo como un bocas, o sea, aquel interlocutor al que le hablas confidencialmente -que diríamos en el lenguaje periodístico 'of the record'- y que a la primera oportunidad te deja en evidencia contándole la conversación a todo el mundo para sonrojarte o, lo que es peor, para tratar de chantajearte.


Porque este lunes, y en sede parlamentaria, Pablo, Pablito, Pablete, que diría el gran José María García, nos contó a todos, sin preguntárselo, lo que habían hablado podemitas y sociatas sobre la formación de Gobierno, para regocijo de los líderes de PP y Ciudadanos, que se partían de risa ante el desespero de Sánchez y la Vicepresidenta Calvo, que se lo miraban atónitos desde sus escaños, mientras Pepe Borrell ponía cara de asombro, porque pese a su larga experiencia, nunca había presenciado una intervención semejante. Era como si pensara aquello de ¿y con este sujeto es con quien vamos a formar un Gobierno de coalición?


Menos mal que fuera de programa apareció Abascal, quien con su imperial intervención le puso a huevo a Sánchez una salida espectacular que le otorgaría las dos orejas y el rabo de una tarde parlamentaria, repetimos, verdaderamente inolvidable que, de momento, nos anuncia que si todo sigue así de aquí al jueves, en noviembre tendremos elecciones y, como se dice en estos casos… ¡que Dios reparta suerte!


Artículo original publicado en catalunyapress.es.

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