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Unos 2.871 militantes de Junts rompen el gobierno catalán

Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Con una participación del 79,18 % de los 6500 afiliados de Junts en las votaciones sobre la continuidad de su partido en el gobierno de la Generalitat de Catalunya, el 55% ha votado a favor de marcharse, mientras que el 42% es partidario de continuar. Lo que quiere decir que, tal y como quería Puigdemont y Borrás, Junts debe salir del gobierno.

 

La presidenta de Junts, Laura Borràs, ofrece una rueda de prensa tras la decisión de Junts de abandonar el Govern, en las puertas de la sede de la formación, a 7 de octubre de 2022, en Barcelona, Catalunya (España). Desde ayer jueves, 6 de octubre hasta h
La presidenta de Junts, Laura Borràs, ofrece una rueda de prensa tras la decisión de Junts de abandonar el Govern, en las puertas de la sede de la formación, a 7 de octubre de 2022, en Barcelona, Catalunya (España). Desde ayer jueves, 6 de octubre hasta h


Analicemos los datos de la votación en la que han participado 5.200 personas de las cuales 2.871 son partidarias de abandonar el Govern, frente a los 2.184 que quieren continuar. La diferencia es - redondeando las cifras- de 687 votos.  Muy ajustada como se puede comprobar. Visto lo cual, 2.871 militantes han decidido que hay que salir, desestabilizar el gobierno que tiene 16 meses de vida y todo porque Puigdemont y Borras no tienen mando en plaza, que en realidad es lo que les preocupa, aunque lo vistan de otra cosa. La situación es de una irresponsabilidad alarmante, merecedora de análisis, no por un politólogo, sino por un psiquiatra “independiente”.
 

¿Qué va a suceder ahora, en Junts y en el Govern? Después de la breve reunión de la ejecutiva, Laura Borrás y Jordi Turrull comparecieron ante los medios de comunicación para hacer la valoración de los resultados. La presidenta, que considera que su partido ha sido responsable y coherente - ¿se lo cree de verdad?- ha dicho que Junts gana y Pere Aragonés pierde. Una frase que quiere ser un titular, de eso sabe mucho. Ha declarado que dejan el gobierno y se marchan a la oposición. La hoja de ruta que deben trazar los próximos días va a reflejar que ellos van a ser los auténticos independentistas los que van “recoser” el movimiento. Vamos, que son los únicos, los auténticos que pueden “alcanzar” el objetivo de independencia. Turull - ¿alineado con Borrás?-  ha repetido varias veces que el partido sale reforzado, no dividido. ¿De verdad se lo creen? ¿Piensa que la gente es idiota?  Que un 55% frente a un 42% no refleja división? El cinismo que caracteriza a Borràs es tal que cualquier cosa que diga no tiene credibilidad. Y por supuesto eso de coherencia y responsabilidad son palabras que en su boca lo que provocan es una mueca de indignación, no de sorpresa 


Los pronunciamientos a favor de continuar gobernando de consellers, alcaldes y diputados frente a los que querían marcharse abre una brecha importante en el partido - ¿insalvable?-. En política todo puede ocurrir, y los cuchillos ya han sido afiliados para pasar cuentas a los derrotados con cargos. ¿Se romperá el partido? Habrá que esperar a los próximos días y ver cómo se recoloca Junts en la oposición y los cambios que va hacer en los próximos días  


¿Qué va a pasar ahora en el Govern? La pregunta ha sido contestada por el presidente Aragonés que ha comparecido también en rueda de prensa y ha manifestado que no convocará elecciones, que seguirá gobernando y que nombrará nuevos consellers para cubrir los puestos que hasta ahora ocupaban los de Junts. Aragonés ha dicho “Constituiré un gobierno que representará el 80% de la ciudadanía de Catalunya. Respondiendo a la frase de Borrás, Aragonés ha manifestado que "que quien que gane sea el país".


Se daba por supuesto que Aragonés y ERC tienen diseñado un plan B y hasta un C pensando en lo que podría suceder con la consulta. Los republicanos seguirán gobernando y la posibilidad de que entren a formar parte del Govern los Comunes de Colau es más que posible. Además del apoyo externo de los socialistas, que parece que está garantizado para dar “estabilidad”. Son ahora necesarios, como lo son los republicanos en Madrid.


Otra de las posibilidades es que Aragonès gobierne solo con los apoyos externos del PSC y los Comunes, aunque estos últimos aspiran a entrar. Sería un acuerdo hasta después de las elecciones municipales y Aragonès podría adelantar los comicios. Todo depende de cómo transcurran las cosas la próxima semana. El presidente no quiere dar la sensación de provisionalidad en estos tiempos tan convulsos en los que se necesita dar estabilidad y confianza a la ciudadanía.


Aunque quieran mostrar que no sucede nada, es evidente que los nervios están haciendo estragos en la sede de los posconvergentes ante el panorama de incertidumbre “salarial” que se les presenta a los que se van a quedar quedarse en la calle, que son muchos.  


Todos estábamos convencidos de que no sucedería nada, pero cuando un partido está dividido puede suceder de todo. La reflexión que hay que hacer es: ¿Cómo es posible que 2.871 personas pongan en jaque a un gobierno? Pues es posible cuando los que dirigen la formación: Puigdemont, Borrás y sus talibanes, anteponen cuestiones personales por delante de un país de siete millones y medio de catalanes. Las consecuencias están a la vista.
 

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