Si llueve, igual el agua apaga el fuego cruzado de ERC y Junts

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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Archivo - La presidenta de Junts, Laura Borràs, y el secretario general, Jordi Turull, en una foto de archivo
Archivo - La presidenta de Junts, Laura Borràs, y el secretario general, Jordi Turull, en una foto de archivo

 

Llevamos tiempo mirando al cielo, creo que hacía mucho tiempo que no lo hacíamos tantas veces como en estos días, demasiado ya. Lo hacemos porque estamos deseando que llueva, por dos razones: una porque los pantanos tienen niveles muy bajos. Si sigue así la amenaza de cortes es más que posible. Segunda, porque las lluvias nos traerán también bajadas de temperatura que buena falta nos hace después de los meses que llevamos sudando la “gota gorda”. Y el cuerpo nos pide agua “del cielo”.


Si las lluvias se dignan a complacer nuestras aspiraciones terrenales, quizás sirvan como elemento equilibrador que atempere la temperatura política que se está viviendo entre los socios del gobierno de Catalunya, que como una serie de telenovela turcas -tan de moda ahora en las distintas televisiones- cada día nos ofrece un capítulo digno del régimen que controla la producción televisiva.


Más de uno pensaba que las últimas elecciones catalanas iban a servir para dar estabilidad al país. Dados los resultados y las alianzas posteriores que supusieron la composición del gobierno con Aragonés como presidente, todo hacía presagiar que las aguas políticas serían más parecidas a las del río Noguera Pallaresa que a las plácidas aguas del Canal Olímpic de Castelldefels. El tiempo ha dado la razón a los que algunos calificaban de aguareros.


El gobierno de coalición ERC y Junts, que preside Pere Aragonés lleva 15 meses, y no se ha tenido ni una sola semana de tranquilidad, ni la sensación en la ciudadanía-  hay excepciones, claro- de que las diferencias se iban a solucionar dentro de las paredes del Paula. El presidente Aragonés le está echando paciencia y templanza política, pese a los envites que desde Waterloo le envía directamente Carles Puigdemont y en Catalunya sus seguidores con cargos.


La penúltima andana la ha protagonizado el huido este viernes al mantener en su “residencia oficial”- porque la paga la Generalitat de Catalunya- a la presidenta de la ANC, Dolors Feliu, que después de su periplo de reuniones por separado con los dos partidos de gobierno, finalmente ha querido escenificar su charla de “amigos” con Puigdemont -¿el primo de Zumosol?- para explicarle que Junts y ERC no le compran su propuesta de independencia. Es la guinda que le faltaba poner al pastel en esta semana tan movidita. 


En Catalunya hay una cultura de la queja constante, de echarle la culpa a los otros y poner excusas de porque no se hacen las cosas que les tocaría hacer a los que tienen la responsabilidad de gobernar.


Mientras, los posconvergentes siguen con su mantra de romper el gobierno, pero no lo harán, lo he dicho en varios artículos: “la pela es la pela y el poder es el poder que atrae la pela”. Borrás, Puigdemont, Dolors Feliu y unos cuantos más que van por la vida de salvadores y héroes de la patria, no van a conseguir romper el gobierno y que se convoquen elecciones. Aragonés va a seguir ahí, con o sin Junts, porque amén de los intereses personales, detrás de la puerta están el PSC y los Comunes dispuestos a echarle una mano para agotar la legislatura, como Pedro Sánchez.
 

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