La especulación con el barrio de les Oliveretes de Viladecans indigna a la población

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Fuente: ERC de Viladecans


Hace ya un tiempo que el Pla de Llevant del ayuntamiento de Viladecans está en cuestión. Un CAP sin profesionales, una mala gestión del proceso participativo y una sensación de falta de proyecto para este sector de la ciudad han hecho pensar que el consistorio no hace más que improvisar sobre la marcha. Otros, en cambio, piensan que se está esperando a la aparición divina para vender el proyecto al mejor postor.


El grupo municipal de ERC-AM ve el ayuntamiento de Viladecans desembocado en su intento por vender los terrenos públicos del Pla de Lllevant y el sector de Oliveretes que arrastran una hipoteca de 24 millones de euros. El objetivo es saldar la "deuda astronómica" y de su apuesta ciega del gobierno de Carles Ruiz por el crecimiento infinito de la ciudad desde hace años.


El pasado 15 de noviembre terminó el plazo para presentar ofertas al concurso de compraventa con un importe de salida de 25 millones de euros. Con esta operación el gobierno local (oficialmente conformado por PSC e ICV) intenta enjugar la deuda de 24 millones que arrastra la empresa municipal VIMED y que salpica las cuentas del ayuntamiento con más de 43,4 millones de números rojos.


Aunque el rechazo de una parte importante de los vecinos y de la plataforma Salvem Oliveretes, el consistorio ha aprobado la última modificación del proyecto urbanístico en un tiempo récord, y han sacado a información pública la documentación "con opacidad y vacaciones de por medio", denuncian los republicanos. ERC presentó alegaciones con una alternativa menos agresiva -tal vez por el acercamiento del partido a los socialistas o porque los republicanos estaban en el Govern que dio el visto bueno-, valorada por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad y que evitaba encajonar el cementerio municipal, pero finalmente no ha sido recogida.


Ahora, Esquerra reprocha al gobierno local "que se hipotequen durante los años de la burbuja inmobiliaria para especular con los terrenos" en la falda de Sant Ramon y financiar "equipamientos infrautilizados" como el espacio polivalente Cúbic. El estallido de la crisis enganchó los dedos de VIMED -la promotora inmobiliaria del patrimonio público de la ciudad- y esto ha representado una losa para las arcas del ayuntamiento. De ahí la necesidad y la urgencia de vender terrenos municipales al mejor postor, como ha sucedido con el solar del antiguo Polideportivo Centre y sucede ahora, dicen desde ERC, al Pla de Llevant: "lo único que importa es el precio", sentencian.


Los criterios de valoración en el pliego de cláusulas del concurso dejan claro que obtendrá la mejor puntuación la oferta que proponga un mejor precio con unas mejores condiciones de pago.


Serán casi 3.000 viviendas de los cuales casi el 60% en régimen libre y el 40% restante de protección oficial con un máximo de 1.371 viviendas, de las cuales 857 en régimen general, 171 en régimen especial y 343 en régimen concertado. Según cálculos estimados el nuevo barrio comportará la llegada de 9.000 personas, 1.600 de los cuales en edad escolar, con el correspondiente impacto en los accesos, el tráfico o el mapa educativo de la ciudad. Entre otros puntos polémicos, el plan también implicará la desaparición de uno de los últimos vestigios de patrimonio fabril en Viladecans como es la Bòbila de Sales de la que sólo se conservará la chimenea y los antiguos hornos tras haberla dejado derrumbarse a lo largo de los últimos años.


Los vecinos cada vez son más conscientes de que hay empresas que tienen una serie de privilegios en los concursos del ayuntamiento de Viladecans que en muchas ocasiones se olvida de ofrecer más vivienda pública a una ciudadanía preocupado por la creciente dificultad de encontrar un lugar donde vivir.


ALEGACIONES SIN INCIDENCIA


El problema es que pese a las alegaciones presentadas, el plan fue aprobado, tal vez con intención, en marzo de 2015, dos meses antes de las últimas elecciones municipales, lo que impide que se puedan hacer modificaciones.


Pero está claro que el plan, que va cogiendo forma, y se está llevando a cabo, no deja de molestar a los ciudadanos de Viladecans que ven como el plan urbanístico aprobado se hace físico y ven como se van construyendo edificaciones que son el reflejo de la especulación consentido.

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