Un nuevo radar caldea los ánimos en Viladecans

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NUEVO RADAR VILADECANS


El ayuntamiento de Viladecans habrá pensado que los ciudadanos no están pasando suficiente calor y ha decidido caldearlos o hacerles echar humo cada vez que se dan cuenta de que el consistorio ha tenido la gran idea de colocar un nuevo radar.


Cuando aún se siente la indignación por el nuevo radar colocado a la entrada y salida del municipio, ahora se ha detectado uno nuevo en la Avenida Siglo XXI, en la zona industrial de Vilamarina. Debe ser por eso de que no hay dos sin tres o porque al ayuntamiento le apetece irritar a sus vecinos en periodo estival.


Tratar de encontrar una explicación que no acabe en ironía o sarcasmo se hace difícil para todos cuando se observan hasta tres nuevos radares en solo un mes. Y no pensar en el afán recaudatorio que le ha cogido de repente al alcalde con la llegada del verano, es casi imposible. 


Será que igual quieren pagar el coste de la nueva piscina municipal del Podium y que se ha quedado tan pequeña que han de dejar fuera a los ciudadanos y por tanto pierden beneficio al recaudar menos dinero. Entonces, "¿cómo saldar el error que ha costado 26 millones y que excluye a ciudadanos y usuarios?", habrán pensado desde el consistorio. Poniendo radares, recaudando de las infracciones, de los despistes, y de cualquiera que pase por delante de estos radares que se han puesto, parece, para recaudar. Sin un consenso previo, sin avisar a la población.


Vilachapuza

FOTO: @vilachapuzaTwt


Parece una tontería y se supone que los radares han de servir para mejorar la seguridad vial y evitar accidentes pero ¿por qué no se avisa de la colocación de éstos? ¿Por qué se coloca en zonas de gran afluencia de tráfico y no en zonas con mayor afluencia de peatones?


Si uno quiere hacer ver que se preocupa por sus ciudadanos, los radares tendrían más sentido en zonas transitadas tanto por coches como por peatones, para que los conductores temerarios reduzcan la velocidad y se salven vidas, no en la entrada y salida de la ciudad o en zonas industriales, porque allí los sancionados serán trabajadores, "paganinis" de toda la vida.


No hay ningún inconveniente en colocar radares por la ciudad siempre y cuando se avise, se pueda reclamar la sanción y sentirse atendido y, sobre todo, que el dinero recaudado fuera invertido de verdad. Porque los ciudadanos llevan meses reclamando la escasez de limpieza de algunas calles, la cantidad de ramas que hay tiradas por el suelo, o la acumulación de basura fuera de los contenedores que lega incluso a hacer intransitable algunas aceras.


Acabar el año con superávit gracias a la recaudación del ayuntamiento por las sanciones que impone no tiene porque ser malo si el ciudadano siente que después la ciudad está perfecta y no le falta de nada. Pero no es en caso. En Viladecans se sigue recaudando dinero y no se ve la inversión ni cómo repercute, para bien, para sus ciudadanos.

​Los nuevos radares de Viladecans han sentado como un tiro a los vecinos
La costosa y pequeña piscina de Podium Viladecans deja fuera a sus ciudadanos

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