Hay que superar los enfoques cortoplacistas que solo persiguen soluciones temporales para salir del paso.
Desde luego, este miércoles, 6 de septiembre, será uno de los días más tristes de nuestra convivencia en común en la democracia que con tanto alborozo celebramos cuando fuimos todos capaces de conseguirla tras la muerte del general Franco.
Los catalanes estamos en el punto cero de nuestras discrepancias, ese lugar en el que nos hemos de mirar de frente y preguntarnos por qué hemos llegado a esta situación y, sobre todo, quiénes son los que nos han traído a este callejón sin aparente salida.
Si todo transcurre según lo previsto, los Grandes Tribunales tendrán trabajo a destajo, pero también los pobres funcionarios y sobre todo... los Mossos, quienes, de repente, se han convertido en la fuerza de choque del Estado.
España debe reducir antes de 2030 el volumen de personas en riesgo de pobreza y exclusión social en al menos un 62%, para limitar a menos de cinco millones los ciudadanos en esta situación y dar así cumplimiento con la Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.
