Arranca el mantenimiento de las franjas perimetrales contra incendios en Sant Esteve Sesrovires
Los trabajos de prevención de incendios forestales abarcan cerca de 9 hectáreas y buscan reducir el riesgo de propagación del fuego
Esta semana han comenzado los trabajos de mantenimiento de las franjas perimetrales contra incendios y de parcelas interiores en los barrios de Can Bargalló y Ca n’Amat, en el marco de las actuaciones de prevención de incendios forestales.
Las tareas consisten en la desbroce de vegetación y la retirada de árboles caídos en una superficie total de cerca de 9 hectáreas. El coste de la actuación asciende a 13.700 euros (IVA incluido) y se prevé que los trabajos se prolonguen durante aproximadamente un mes.
El mantenimiento de estas franjas se realiza cada dos años con el objetivo de cumplir la normativa vigente en materia de seguridad contra incendios, reducir el riesgo de propagación del fuego entre zonas forestales y áreas urbanizadas, y facilitar el acceso de los equipos de emergencia.
En cuanto al ámbito de actuación, en el barrio de Ca n’Amat se interviene sobre una superficie de 6,73 hectáreas, mientras que en Can Bargalló la actuación abarca 2,02 hectáreas. La franja perimetral de Ca n’Amat se abrió en 2018 y la de Can Bargalló en 2024.
Paralelamente, está prevista la próxima aprobación del Plan de prevención de incendios forestales en urbanizaciones y núcleos de población (PPU) de Vallserrat, que cuenta con el apoyo de la Diputación y permitirá ejecutar una nueva franja el próximo año. Asimismo, se está trabajando en la redacción del plan correspondiente a la urbanización Masia Bach.
¿Qué son las franjas perimetrales?
Una franja perimetral contra incendios es una banda de terreno de al menos 25 metros de ancho que rodea urbanizaciones, núcleos urbanos y edificaciones situadas en entornos forestales o a menos de 500 metros de estos. Su función es generar una zona de baja combustibilidad que dificulte la propagación del fuego.
Por ello, estas áreas deben mantenerse libres de vegetación seca, con una densidad de arbolado reducida, sin continuidad entre copas y con el sotobosque controlado.
La normativa también establece la obligación de los propietarios de mantener sus parcelas en condiciones adecuadas, con la vegetación seca retirada y la masa forestal correctamente gestionada para reforzar la prevención de incendios.

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