Junts per Molins, más preocupado por la caída de votos que de los pactos

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El candidato a la alcaldía de Molins de Rei Ramón Sánchez (Junts per Molins) admite claramente que los resultados obtenidos "no son los esperados". La candidatura post convergente ha perdido dos de los seis escaños que tenía, empatando a 4 con ERC, con una caída del 9% de los votos y ahora se ve obligado a pactar con el ganador, el PSC o bien liderar un tripartito independentista con los republicanos y la CUP.


Pero lo que tiene claro Sánchez es que antes de pensar en los pactos es necesario reflexionar sobre lo que se ha hecho más "toca pensar más en porqué hemos llegado hasta aquí y sobre el aumento de la oposición", aunque ya tiene alguna idea. En una conversación con Vilapress, el alcaldable admite que el electorado "no nos ha acompañado con la gestión". Admite que les ha "penalizado el cambio de gobierno y la sobre exposición del candidato del PSC que enviaba un mensaje de que sin ellos no ha habido obra de gobierno", a lo que suma que además "han tenido tiempo para explicárselo a todo el mundo". Es decir, el problema para Sánchez es que él fue designado alcalde hace apenas dos mesos en substitución de Joan Ramón Casals, y por tanto, no ha tenido tiempo a ser una cara reconocible entre sus vecinos. Y apunta a que la ruptura con el partido socialistas en 2017 tras el 155 y luego sus enfrentamientos con la CUP también influyeron.


Ramon sanchez



Precisamente, con el resultado electoral obtenido este 26 de mayo, Junts per Molins requiere o bien de los votos de los antisistema o bien apoyar a los socialistas. "Hablaremos con todos las fuerzas políticas que acepten el programa electoral como pistoletazo de salida", porque aseguran que "tenemos el mejor".


Sánchez considera que en los últimos años de los convergentes en el gobierno de Molins, "hemos vuelto a ser un municipio de referencia. Hemos sido líderes en priorizar políticas económicas, sociales y de ocupación. Ahora hemos de ir un paso más allá en otro tipo de políticas", valora, pero "se ha ver como se gesta. No nos cerramos a nada". Y afirman que ya han hablado con PSC, ERC y la CUP.


Entrando a valorar en detalle cada una de las posibilidades de pactos, Sánchez considera que la propuesta de gobernar con un tripartito independentista de ERC con la CUP es "factible e imposible a la vez, porque la CUP aún ha de valorar su posición". De hecho, los antisistema, que en 2017 apoyaron esta opción tras la ruptura del pacto de Junts per Molins y PSC, bloquearon hace dos meses el nombramiento de Sánchez como nuevo alcalde, aunque él dice que "esto ya está olvidado. Han chocado con la realidad de la Administración Pública y han visto que no es tan rápida como el sector privado ni como puedan desear". 


Pese a que Junts per Molins quiere olvidar los reproches de los cupaires, Sánchez recuerda que de los tres regidores que han entrado en el gobierno en esta nueva legislatura dos provienen de la pasada, estaba entre quienes lo vetaron y que "se tomaron decisiones no acertadas y que ahora no deberían mantenerse sobre la mesa".


Teniendo en cuenta en que el resultado electoral dio un empate a escaños con ERC y casi un triple con la CUP, lo que sí da por descartado Sánchez es un pacto independentista que suponga una rotación en la alcaldía, como hicieran con el PSOE entre 2011 y 2015. "Se ha de tener una cara visible no ponerse a hacer muchos cambios, porque la gente no entendería nada", incide, y "quien más experiencia tiene somos nosotros", matiza. "Montar experimentos sería poner más palos a las ruedas", sentencia ante esta posibilidad.


En cuanto a aliarse con el partido más votado, el PSC de Xavi Paz, Ramón Sánchez no quiere arriesgarse demasiado porque "eso se tendrá que definir con los asociados", aunque defiende que "cuando hemos dejado de lado la política nacional, los socialistas y Junts per Molins hemos avanzado en propuestas y hemos logrado grandes avances para el pueblo". De hecho, el post convergente recuerda que "la buena gestión llevada a cabo durante esos seis años, de 2011 a 2017, fue una decisión positiva".


Pero no hay que olvidar que Junts per Molins fue quien rompió el pacto de gobierno con el PSC en 2017 cuando el gobierno central aplicó el 155 y reeditarlo y volver atrás podría suponer tener que dar muchas explicaciones. "Se tienen que valorar los pros y los contras", insiste, aunque reconoce que "la situación ya no es la misma que en 2017" y eso es una "buena señal" admite Sánchez, que asegura que el PSC ha mostrado su voluntad de hablar. Aún así, tiene claro que "tomemos la decisión que tomemos nos equivocaremos en todas, porque siempre hay quien piensa que te has equivocado". 


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