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La nueva dirección de Celsa quiere recuperar 539 millones de euros de la familia Rubiralta

Los nuevos fondos quieren recuperar la actividad de la empresa para mirar con positividad hacia al futuro

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Celsa
La nueva dirección de Celsa quiere recuperar 539 millones de euros de los Rubiralta para iniciar una nueva etapa / @EP

Tras años de dificultades financieras y un cambio de propiedad forzado por las circunstancias, Celsa, uno de los gigantes de la industria siderúrgica europea y sede en el Baix Llobregat se embarca en una nueva etapa bajo el liderazgo de un grupo de fondos de inversión. 

 

Recientemente, en una conferencia de prensa, el presidente de Celsa Group, Rafael Villaseca, no dudó en describir la situación económica heredada como crítica, destacando la necesidad de tomar medidas drásticas para evitar la bancarrota. Sin embargo, con la intervención de nuevos accionistas y acreedores, la empresa ha logrado dar un giro positivo y mirar hacia el futuro con optimismo.

 

El cambio de propiedad fue resultado de una sentencia judicial que excluyó a la familia Rubiralta, propietaria anterior, debido a que no pudieron cumplir con la totalidad de las obligaciones financieras contraídas durante su gestión. 

 

Los nuevos propietarios, destacados fondos de inversión como DWS, Attestor, Golden Tree, Strategic Value Partners y Cross Ocean, han proporcionado una inyección vital de capital que ha evitado el colapso total de la compañía. 

 

Este rescate ha permitido a Celsa cerrar el último ejercicio con mejores cifras de negocio, incluyendo un beneficio neto significativo y una reducción del agujero financiero anteriormente existente.

 

 

 

 

RECLAMAR 359 MILLONES DE EUROS A LA FAMILIA RUBIRALTA

 

El grupo siderúrgico Celsa, ahora bajo una nueva dirección, tiene la mirada puesta en una deuda impagada de 539 millones de euros, dejada por la familia Rubiralta antes de perder el control de la empresa en manos de los acreedores. 

 

En una rueda de prensa reciente, el presidente no ejecutivo del grupo, Rafael Villaseca, dejó claro que buscarán todas las vías posibles para recuperar esta cantidad pendiente.

 

En la actualidad, la propiedad de Celsa está en manos en cerca de 20 sociedades, entre las que se destacan fondos y entidades como Attestor Capital, Cross Ocean, Deutsche Bank, Golden Tree Asset Management y Strategic Value Partners.

 

Durante la auditoría interna realizada por los nuevos propietarios, se descubrió una partida de 539 millones de euros en créditos otorgados a otras sociedades propiedad de la familia Rubiralta. Estos créditos se consideran actualmente incobrables, ya que las empresas receptoras están actualmente en concurso de acreedores y no tienen capacidad para devolverlos.

 

 

 

La nueva dirección de Celsa ha expresado su objetivo de lograr números positivos antes de 2025, después de haber "sacado a Celsa de la UCI", como lo describió Villaseca. 

 

La capitalización de deuda impulsada por la entrada de los fondos acreedores permitió que la empresa cerrara el ejercicio 2023 con beneficios artificiales. Sin embargo, la meta ahora es alcanzar una rentabilidad continua y estable, descartando despidos o recortes de personal, aunque sí contemplando la venta de activos en el extranjero.

 

Además, se está considerando la entrada de un nuevo inversor que adquiera un 20% de la propiedad, con la condición de que sea de perfil industrial y español. 

 

 

 

LA RECUPERACIÓN TOTAL: UN CAMINO DIFÍCIL

 

No obstante, el camino hacia la recuperación total no será fácil. La empresa ha sufrido las consecuencias de un mercado siderúrgico débil en años anteriores, reflejado en una caída de las ventas y el resultado operativo bruto. A pesar de ello, el nuevo consejero delegado, Jordi Cazorla, confía en una mejora en el sector en los próximos años, lo que proporcionaría a Celsa la oportunidad de seguir una dinámica ascendente.

 

Además de enfrentarse a los desafíos operativos, Celsa está inmersa en la elaboración de un plan estratégico para los próximos años, que establecerá las prioridades de inversión y desarrollo de la empresa. Parte de esta estrategia incluye la posible venta de algunas de sus filiales internacionales, una medida que ha generado preocupación entre los sindicatos debido al impacto potencial en el empleo y en la salud financiera del grupo.

 

Otro aspecto importante a considerar es la búsqueda de un socio industrial español, cuya incorporación podría fortalecer la posición de la compañía en el mercado. Sin embargo, con la situación financiera aún delicada, la empresa deberá mejorar significativamente sus resultados antes de generar interés real en posibles socios.

 

 

 

CELSA MIRA AL FUTURO

 

Celsa se encuentra en un punto de inflexión crucial en su historia. Con un nuevo equipo directivo, el respaldo de importantes fondos de inversión y un plan estratégico en desarrollo, la compañía se prepara para enfrentar nuevos desafíos  y aprovechar las oportunidades de crecimiento en el sector siderúrgico europeo.

 

Las expectativas de futuro son alentadoras, con previsiones de un aumento del consumo aparente de los clientes de Celsa en los próximos meses, proyectando una recuperación gradual del 5,6% en 2024 y un aumento adicional del 2,9% en 2025.

 

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