La ley aprieta al proyecto del Vilawatt. ¿Una bomba de humo?

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El proyecto de la eléctrica pública de Viladecans, llamado Vilawatt, es el plan más anunciado, promocionado y explotado por el gobierno municipal para defender su compromiso e internacionalización.


Con un apoyo económico de cuatro millones de euros por parte de la Unión Europea, el ayuntamiento de la localidad se ha encontrado que no puede hacer todo lo que quería. "La ley condiciona mucho", admiten.


El proyecto del Vilawatt se presenta como la energía pública, sostenible y que "permitirá un empoderamiento ciudadano mayor". Grandes palabras para algo que finalmente no deja de ser una nueva colaboración público-privada que poco repercutirá en el bolsillo del ciudadano.


Desde que arrancara el proyecto, el gobierno municipal ha ido haciendo diversos anuncios pero el calendario se les tira encima. Ahora están buscando comercializadoras de energía, o sea, empresas que puedan, por ley, comprar la energía ya que como ayuntamiento la legislación no lo permite. ¿Cuánto puede durar este nuevo paso? Cerca de un mes. Y aún hay mucho por hacer.


Vilawatt


El ayuntamiento lo único que puede fijar son ciertas tarifas y marcar condiciones. Por ejemplo, ahora las comercializadoras que buscan se han de comprometer a "demostrar que su energía eléctrica procede de fuentes renovables y que promueve la eficiencia, el ahorro energético y el autoconsumo a partir de energía fotovoltaica, entre otros". Porque, obviamente, el consistorio como tal no puede generar energía. Uno de los candidatos podría ser Som Energia, la eléctrica impulsada por el Área Metropolitana de Barcelona. El AMB está ya de hecho metido en el proyecto del Vilawatt porque así lo fija la normativa.


"El Vilawatt es una prueba de laboratorio" como recuerdan algunos miembros del ayuntamiento con un montón de condiciones y condicionantes "de la Unión Europea, de la legislación española y del mercado".


El proyecto no sólo tiene inconvenientes, el compromiso y las bases del proyecto prevé que la energía que ofrezca el ayuntamiento de Viladecans sea sostenible, verde y procedente de energías renovables y que además participen empresas de la ciudad. Así como que Vilawatt, al estar participado del ayuntamiento ayudará a los ciudadanos que se acerquen a acceder al bono social en caso de encontrarse en situación de pobreza energética.


¿Pero cómo repercutirá en el ciudadano? El mismo ayuntamiento ha admitido en varias ocasiones que la diferencia de precio entre las tarifas que ofrezca el Vilawatt y otras empresas privadas será mínima, puede incluso no alcanzar un 2% de diferencia. Y es que más allá del consumo, se tendrá que pagar el coste que le supone al ayuntamiento comprar la energía y la tarifa que indique la distribuidora por hacer llegar la luz hasta los consumidores.


¿Y quien es el destinatario final? Un porcentaje de la población, apenas 2.000 ciudadanos podrán hacer uso del Vilawatt, al menos en un primer momento, y es que la ley estipula que la energía pública no puede acaparar gran parte del sector privado.


Pero el proyecto ya está en marcha. La UE ha puesto dinero, el ayuntamiento lo sigue anunciando a bombo y platillo (el 12 de febrero el consistorio organiza una sesión informativa a las empresas comercializadoras) y los plazos corren.

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