El Caloret de populares, ex-convergentes y Puigdemont

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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Puigdemont exconsellers ep


En la época que estamos, en pleno verano, con altas temperaturas en la mayor parte de España, lo que realmente apetece es darse un buen baño que haga más llevadero los efectos de la calor o ir a la montaña, para aquellos que la prefieran.


Pero este fin de semana, muchos no podrán disfrutar de estos placeres mundanos; el deber con la política, o quizás el deber con sus intereses personales les apartarán de ello. Es un fin de semana caliente, no solo climatológicamente hablando, sino políticamente también. Calores de traición a los amigos, a los compañeros de gobierno y de partido. Dos formaciones, el PP y el PDeCAT-antigua CDC- que fundó en su día Jordi Pujol -van a tener sendos cónclaves- por motivos diferentes. 


En la reunión de los populares, que no están en su mejor momento, sea cual sea el resultado, los cuchillos estarán afiliados. La división en el seno del PP es una realidad. Después vienen los ajustes de cuentas de los que se alcen con el triunfo. Y es que el planteamiento de dar una imagen “moderna”, abierta y participativa de los militantes, que nunca se había dado, ha constituido una trampa mortal para los populares. Ahora de lo que se trata es de conocer, en esta batalla por controlar el PP, si ganará Aznar, representando por Casado -el tapado que había introducido en el equipo de Rajoy-, o por el contrario Rajoy representando por Sáenz de Santamaría. Mariano dijo cuando se marchó de sus cargos que no quería saber nada de las elecciones, que no tomaría partido. Esa postura duró el tiempo que Aznar se metió de lleno en la contienda. Lo estaba esperando hace tiempo. No puede ver a Rajoy ni en pintura, se la guardaba y ha esperado el momento oportuno para hacérsela pagar. Aznar es un tipo frío, calculador y rencoroso.


Rajoy, el hombre “tranquilo” que lo tuvo todo, ahora se siente traicionado por muchos de los que le deben sus cargos. Son muchos y variopintos los que han cambiado de chaqueta, incluido su entrañable y protegido amigo, Alberto Núñez Feijóo. Estos acontecimientos le han servido para entrar en campaña, sin que se le vea demasiado, pero ha estado. ¿Cual será el resultado? Algunos piensan que las maniobras en la oscuridad pueden influir en el voto favorable a Casado, pero creo que Soraya puede dejarlo con la miel en la boca. Lo vamos a saber muy pronto.


Mientras el cónclave del PDeCAT, viene marcado con la amenaza de Puigdemont de marcharse del partido si Pascal sigue al frente del mismo. No la quiere y la ha vapuleado en más de una ocasión. Él, sus peones, y unos cuantos reconvertidos de nacionalistas a independentistas les siguen en su locura personalista con tintes irracionales. No aceptan que nadie les contradiga. Se ha de hacer lo que él manda. Está constantemente desautorizando las decisiones del gobierno -del que forma parte también ERC- y torpedeando las negociaciones con el gobierno central.


El paseo de Torra con Sánchez por los jardines de la Moncloa, en el que se escenificaba que se habría una nueva etapa, no agradaron al huído, que lo que busca es la confrontación permanente. Ese es su argumento. Con el PP siempre ha tenido la excusa perfecta. Sánchez tiene otro “talante” , al menos en público. Así que hay que buscar un muñeco de trapo para clavarle los alfileres políticos . La confrontación también es cosa de brujería para tener engañados a los incondicionales. Hay que seguir alimentado la llama de la manipulación de los sentimientos que ha sido y sigue siendo la gran arma empleada en todo este "procés".


Quim Torra, el hechizado está haciendo el ridículo: se va a Madrid, se reúne con Sánchez, dice que se abre una etapa de dialogo y en paralelo, se la lía un día sí y otro también al gobierno socialista "dialogante". Mientras que su jefe, sigue moviendo los hilos de la política institucional. ¿Cómo se entiende? No se trata de entender, sinó de cumplir las ordenes como meras marionetas. ¿Hasta dónde cree que va a llegar? Hasta que Sánchez se dé cuenta de que le están tomando el pelo.


La decisión del juez Llarena de retirar las ordenes europeas de detención de Puigdemont y el resto de huidos les ha servido para vender un relato de triunfo sobre la justicia española que es muy mala. No venden la realidad de lo sucedido y han puesto la directa a la desobediencia. La vuelta del ex presidente a Bruselas significa la reactivación de sus planes de poner en marcha el Govern de la Republica, saltándose a la torera, las leyes y las instituciones europeas.


La retirada de la petición de Llarena, supone que los huídos que podrán circular por toda Europa y el mundo mundial, pero durante 20 años no podrán pisar Catalunya, España tampoco, pero eso para ellos no tiene importancia.



Artículo original publicado en catalunyapress.es

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