¿A quién beneficia el 'Outlet' de Viladecans?

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Viladecans The Style Outlets, el polémico complejo comercial proyectado junto a la autopista C-32, fue inaugurado el pasado mes de Octubre, a pesar de años de lucha incesante llevada a cabo por vecinos, comerciantes, ecologistas y hasta partidos políticos que se movilizaron para evitar su construcción.


Desde sus inicios fue muy cuestionada la licencia comercial de la empresa Neinver (promotora de la construcción), así como la venta del suelo por parte de la Generalitat y la calificación de los terrenos donde se construyó este ‘outlet’ que contó una inversión de más de 80 millones de euros.


En este sentido, nunca quedó clara la recalificación de los terrenos donde se construyó –de industriales a comerciales- y diferentes operadoras de grandes superficies presentaron demandas por ello. Primero se proyectó un Parque Aeroespacial que se fue al traste sin que nadie explicara los motivos. Finalmente la construcción del ‘outlet’, con cerca de 100 establecimientos de moda textil, deporte, calzado y complementos, además de 1.700 plazas de aparcamiento que da servicio a sus esperados (está por ver si es así) 2,7 millones de visitantes anuales en su primer año de recorrido.


Pero el tema del outlet no acaban aquí, ya que el fondo norteamericano Tia-Cref (fondo buitre) es copropietario en este proyecto lúdico de Viladecans. La plataforma Outlet Fora calificó siempre de “poco transparente” la gestión de la Generalitat y del ayuntamiento sobre el nuevo centro comercial.


Para la hemeroteca quedarán esos miles de empleos que a día de hoy son cientos, concretamente 140 para los viladecanenses, que sufren una tasa de paro por encima de la media de la comarca. 140 se formaron en nuestro Can Calderón, palacio de la New Age del empleo “cool”.


“GRAN IMPACTO” EN EL COMERCIO DE PROXIMIDAD


El entonces secretario general de la Confederación de Comercio de Catalunya (CCC), Miguel Ángel Fraile, previno en su momento del “gran impacto” que tendría esta mega-construcción sobre el comercio de proximidad.


“La comarca del Baix Llobregat tiene más de 250.000 metros cuadrados de grandes superficies comerciales, con lo que está más que está saturada”, dijo Fraile en el año 2013.


Es por eso que media docena de asociaciones de comerciantes del Baix Llobregat crearon ese mismo año el Front comú contra l’outlet, una plataforma para presionar contra su construcción. Además, algunos ayuntamientos del entorno, como el de Sant Boi o el de Sant Vicenç dels Horts aprobaron mociones contrarias al proyecto.


Una vez ya inaugurado, El Presidente de la Xarxa de Comerç de Viladecans, Esteve Blanch, declaró a este periódico que, en solo tres meses de funcionalidad, el Outlet ha provocado, en Navidad y rebajas, una reducción de ventas del 20% en los comercios locales deportivos y de calzado, además de incrementar la oferta a un nivel difícil de igualar.


IMPACTO AMBIENTAL


Para muchos, este ‘outlet’ fue, desde el principio, un proyecto especulativo. Así, muchas de las voces críticas del momento previnieron no solo de que el comercio de proximidad se resentiría, sino también el medio ambiente. La plataforma ecologista Delta Viu fue una de las más beligerantes contra esta macro-construcción. Según el portavoz de esta entidad, Raúl Bastida, “el 60% del Delta del Llobregat está bajo el cemento” y por eso “es necesario contar con terrenos como el de Viladecans para cultivar productos agrícolas”. “Llegará un momento en que se acabarán los combustibles fósiles y se necesitarán alimentos para la gente que vive en la conurbación metropolitana”, alertó Bastida a finales del 2013.


Y es que este enclave de tiendas, que pretende ser el más importante de toda Catalunya, se ha comido de un plumazo y solo en su primera fase de construcción un total de 198.000 metros cuadrados de lo que en el pasado fue un rico espacio agrícola en este municipio.


La Generalitat de Catalunya nunca ha movido un dedo por evitar la construcción de este proyecto que siempre tuvo en contra a vecinos, comerciantes y ecologistas. De hecho, desde el Institut Català del Sol (Incasol) se limitaron a recordar que los terrenos en que se edificó este ‘outlet’ están definidos como “suelo urbanizable programado” de los que buena parte de los terrenos era propietario el propio Incasol.


El alcalde de Viladecans, Carles Ruiz, ha optado directamente por hacer oídos sordos a la polémica generada en torno a esta construcción. “Queremos aprovechar la gran afluencia de personas para llevarlas a la ciudad y enseñarles que, además de la experiencia comercial en el ‘outlet’, en Viladecans puede haber otras experiencias comerciales y también servicios, gastronomía, zonas peatonales, espacios naturales y diferentes eventos”, dijo el alcalde.

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