El AMB impulsa bosques urbanos de crecimiento rápido para combatir el cambio climático
Cornellà y Cerdanyola pondrán a prueba un innovador modelo basado en la naturaleza para reducir el calor urbano y aumentar la biodiversida
La Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) ha puesto en marcha una nueva estrategia de adaptación al cambio climático basada en la creación de bosques urbanos de crecimiento rápido, una solución innovadora que busca mejorar la calidad ambiental, reducir las temperaturas en las ciudades y favorecer la biodiversidad.
La iniciativa se materializará inicialmente mediante dos proyectos piloto en Cornellà de Llobregat y Cerdanyola del Vallès, donde se evaluará la viabilidad de esta técnica en las condiciones climáticas mediterráneas.
Estos espacios verdes se inspiran en el método desarrollado por el botánico japonés Akira Miyawaki en la década de 1970. El sistema permite crear ecosistemas densos y biodiversos con un crecimiento hasta diez veces más rápido que el de un bosque convencional, favoreciendo la recuperación ecológica de espacios urbanos.
Más sombra, menos calor y mayor biodiversidad
Los denominados microbosques urbanos aportan múltiples beneficios ambientales y sociales. Entre ellos destacan la generación de sombra, la reducción de las temperaturas durante los meses de verano, la mejora del confort térmico en espacios públicos y centros educativos, así como la creación de refugios para insectos polinizadores y otras especies.
Además, estos espacios pueden convertirse en áreas de convivencia ciudadana y educación ambiental, contribuyendo a hacer las ciudades más resilientes frente a fenómenos extremos como las olas de calor.
Cornellà y Cerdanyola lideran las pruebas piloto
Uno de los proyectos se desarrollará en la avenida dels Alps de Cornellà de Llobregat, donde se transformará un talud de 250 metros cuadrados en un pequeño bosque urbano. La actuación, diseñada por el estudio MataAlta, combinará restauración ecológica intensiva y mejora paisajística para crear un espacio verde de alta funcionalidad ambiental y bajo mantenimiento.
El segundo proyecto se ubicará en el Parc del Turonet, dentro del programa europeo NBS4MED, financiado por el programa Interreg NEXT MED 2021-2027. Este bosque urbano estará vinculado a actividades educativas y permitirá realizar un seguimiento detallado de su evolución.
Un modelo adaptado al clima mediterráneo
Antes de iniciar los proyectos, el AMB ha elaborado un estudio específico y una guía técnica para adaptar el método Miyawaki a las condiciones ambientales y urbanas del área metropolitana de Barcelona. El objetivo es ajustar aspectos como la selección de especies, la densidad de plantación, las necesidades hídricas y los sistemas de mantenimiento.
Durante las pruebas se analizarán indicadores como el crecimiento de la vegetación, la humedad del suelo, la biodiversidad, la temperatura ambiental y el uso ciudadano de estos espacios. En el caso del Parc del Turonet, incluso se ha instalado una estación microclimática permanente para monitorizar el comportamiento del nuevo ecosistema.
Con esta iniciativa, el AMB apuesta por las soluciones basadas en la naturaleza como herramienta para construir ciudades más verdes, resilientes y preparadas para afrontar los efectos del cambio climático.

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