Puigdemont no es la solución, es el problema

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Puigdemont movil


Los acontecimientos en Catalunya se suceden a un ritmo vertiginoso. Hacer predicciones sobre lo que va a pasar a corto plazo es prácticamente imposible.


Este martes, por “sorpresa ” renunciaba a su acta de Diputado, Carles Mundó, el que había adquirido protagonismo en ERC en los últimos tiempos, tras el fiasco de Marta Rovira. Su dimisión no es casual, no. El acuerdo de Puigdemont con Marta Rovira en Bruselas en la que acuerdan la composición de la Mesa del Parlament y que es el único que aspira a ser invertido ha precipitado la marcha del republicano que no es partidario de volver a las andadas y no está dispuesto a entrar en ese juego tan peligroso. Pero no solo es el único motivo de Mundó para marcharse, los conflictos internos que hay en el seno del partido de Junqueras debido a las ambiciones personales de determinados diputados para ocupar el espacio mediático que no puede cubrir Junqueras también está en el transfondo.


Pero el día ha sido completo en acontecimientos imprevistos. Este martes por la tarde Artur Mas, el arquitecto del procés, sorprendía con su renuncia a la presidencia de su partido el PDeCAT. Lo hacía un día antes de cumplirse el segundo aniversario de la llegada de Puigdemont a la presidencia de la Generalitat tras la renuncia de Artur Mas, por imposición de la CUP para apoyar al gobierno de JuntsxCatalunya. Su elección fue una imposición del propio Artur Más. Era su “discípulo”, y pensaba que lo podía manejar a su antojo. Pero ya se sabe cómo transcurre en estos casos: el alumno se rebela contra el maestro. Lo ha hecho hasta tal punto, que ha pasado del PDeCAT, desde el mismo minuto en que fue nominado candidato. Ha buscando un nuevo nombre para concurrir a las elecciones del 21D y la composición de la lista ha sido confeccionada por él mismo, sin tener en cuenta las opiniones de su partido. Acción que en su día no gustó a su compañeros, pero tragaron. Las diferencias entre el partido y su grupo parlamentario que - no controlará el PDeCAT- son más que evidentes. Es el partido de Puigdemont y su grupo de independientes. Actuan sin dar explicaciones y con estrategia propia que diseña su equipo.


Decía André Malraux que “La tradición no se hereda, se conquista”


Pugdemont, no hace caso a nadie. Por eso, Mas anuncia su marcha y lo hace enviando, subliminarmente, un mensaje al huido en Bruselas, aunque diga que no es así. En ese nuevo “sacrificio” Mas está invitado a su heredero a que haga lo mismo, consejo que no ha seguido.


Ahora, con el acuerdo de JuntsxCatalunya y ERC –que se ha desdicho de su afirmación de no elegir a un presidente de “plasma” . Se vuelve a la situación de partida. Es como si solo se hubiera producido una pausa, para volver a la carga con "la matraca" de siempre.


El sacrificio de Mas, casualmente , se ha producido unos días antes de conocerse la sentencia del famoso Caso Palau, donde pueden salir salpicados unos cuantos dirigentes de CDC, amigos de Mas. ¿ Habrá tenido algo que ver la CUP otra vez?. Tampoco hay que olvidarse los problemas judiciales que tiene pendiente.


Si Puigdemont persiste en su actitud, no facilita las cosas en este panorama político tan complicado que está viviendo Catalunya. Lo que  significa que no es la solución, sino un grave problema de complicada solución. Se ha olvidado que: primero es el país, segundo el partido y tercero es la persona. Prioridades que ha invertido para seguir alimentado su ego.


Artículo publicado originalmente en Catalunyapress.es

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