¿El fin de Podemos en Catalunya?

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Iglesias Colau Domenech

Ahora que faltan pocos días para el inicio oficial de la campaña electoral, con las listas completadas de los 17 partidos que concurren a las mismas, la atención va a estar puesta en los discursos de los candidatos dirigidos a intentar arrancar votos de sus contrarios. No importa el programa que cada uno presenta, no, la estrategia es la descalificación, como siempre. El fin para ellos justifica los medios.


Podemos, un partido que nació para cambiarlo todo, decía que "una nueva forma de hacer politica era posible" . Todos se lo creyeron. A su alrededor generaba esperanza a miles de ciudadanos desilusionados con los partidos políticos tradicionales. Al cabo de un tiempo, no demasiado, Podemos en España ha perdido esa estrella que le hacía brillar.


En Catalunya, desde sus inicios funcionó mal: falta de estructura, dirigentes insolventes, falta de organización y  mucha voluntad de hacerse con el poder para solucionar situaciones personales. Los círculos, los regidores, las bases en general han sido  abandonadas a su suerte, no solo económicamente, sino en cuanto a apoyo, asesoramiento, ayuda, resolver problemas y un larguísimo número de despropósitos.


Cuando Fachín se propuso para líder Podemos Catalunya, muchos confiaron en él, creyendo que era la hora de la democracia interna, la elección de personas competentes, pero también hizo de las suyas: elegir a su camarilla de personas afines a dedo, pasándose por el forro los estatutos, la participación abierta y la democracia participativa.


Podemos acudió en las pasadas elecciones catalanas en coalición con ICV, en cuya lista también iban unos cuantos independientes.  Las cosas no han funcionado nada bien y las relaciones de Fachín, Coscubiela y Rabell, fueron de todo, menos cordiales. El argentino se les volvió independentista, tomo las de Villadiego, no solo con ellos, si no con todo su partido, cuyos militantes, se enteraban por la prensa, de sus decisiones y sobre las cuales no habían sido consultados, como mandan  los estatutos de Podemos. Él solo consultaba a la almohada, porque no le podía llevar la contraria. El desencanto se ha ido expandiendo entre los integrantes de los círculos, cuya moral, en estos momentos, está por los suelos.


El centralismo de los dirigentes de Podemos, con Iglesias a la cabeza, maniobrando en la oscuridad con Doménech, Colau ,Vicenç Navarro y compañía para desmontar el partido en Catalunya y someterlo a ellos con consulta incluida ¿limpia? muchos militantes tienen sus dudas. El independentismo de Colau y Domenech genera urticaria en los militantes y votantes de los paladines de la democracia.


Ahora, con las elecciones a la vuelta de la esquina, si Vicenç Navarro, el invisible no lo remedia -que lo dudo- el batacazo que se van a pegar los muchachos de Pablo Iglesias es de los que hacen historia. Lo vamos a ver dentro de pocos días.


La pena es que, un partido que había generado tanta ilusión en la gente, ahora resulta que se ha vuelto independentista, cuando ellos, sus dirigentes, aplican la disciplina del Estado opresor del populismo bolivariano.


Así son las cosas, ahora hay que volver a cambiarlas, ¿verdad Carolina Bescansa?.



Artículo publicado originalmente en Catalunyapress.es

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