​La desaparición de Inés Arrimadas

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Este mes de agosto está siendo especial en muchas cosas, y para la clase política, más. Tenemos un gobierno en funciones y un parlamento con muy poca actividad, por no decir ninguna. Con este panorama, ¿hay algún político al que se le ocurra decir públicamente que está de vacaciones? A muy pocos. Lo que hacen es tratar de jugar al despiste.


La portavoz de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, Inés Arrimadas



Si tuviéramos que buscar al político más desaparecido este verano, la palma se la llevaría Albert Rivera, que ha hecho mutis por el foro, sin articular ni una sola palabra en un largo periodo de tiempo. ¿Estará afónico? ¿O escuchando las nanas que le canta Malú? Para suplir su dolorosa ausencia, varios han sido los parlamentarios elegidos para desempeñar la función de voceros especiales: Villegas durante unos días, pocos, por cierto, y la gran estrella veraniega ha sido, sin duda, Marcos De Quinto, el fichaje de Rivera, que, como la Coca Cola, ha desbordado, no de burbujas refrescantes, el vaso de los despropósitos con su prepotencia y "solidaridad" que le caracterizan desde su debut político. La que ha montado estos días atrás ha sido de lo lindo y eso que aun no se ha estrenado como parlamentario. Promete días de gloria a los que estén dispuestos a escucharlo.


Rivera no ha estado presente en todo el conflicto del Open Arms: no se le ha visto, ni escuchado, aunque sea por la radio. Está cansado, necesita reflexionar y reponer fuerzas. La política es muy cansina, desagradecida y quema de lo lindo, sobre todo cuando se hace lo contrario de lo que se predica. ¿Puede un líder político desaparecer en situaciones complicadas? Está claro que sí, otra cosa es que deba hacerlo.


La desaparición del líder naranjito es digna de una actuación estelar del ilusionista Juan Tamariz, todo un profesional que sigue dando guerra. ¿Lo habrá contratado para hacerlo desaparecer durante un tiempo? Habría que tener cuidado con esas cosas porque igual se equivoca de truco y en lugar de hacerlo aparecer de nuevo en Madrid, cerca del Congreso de los Diputados, lo deja en las islas Candongas y después vete a saber si no se lo quedan allí. Sería una pena irreparable.


Este martes, Inés Arrimadas comparecía ante los medios para echarle en cara al presidente en funciones, Pedro Sánchez, que había desaparecido. Me ha recordado que ella, como su jefe, ha estado desaparecida en combate durante un tiempo ¿de vacaciones? Seguro. Si es así ¿por qué pide explicaciones al presidente en funciones? Arrimadas, que se ha equivocado marchándose a Madrid, en el poco tiempo que lleva ha perdido toda su credibilidad como política. Le ha tocado hacer un papel para el que no está preparada. La política nacional es otra cosa. Quema mucho, hay que tener experiencia, tablas, cosas de las que carece.


Inés Arrimadas, la que se ha ido de vacaciones, la desaparecida, ha retomado su actividad "política". Lo ha hecho con mal pie y poca credibilidad. Alguien debería cambiar la estrategia de comunicación de Ciudadanos, no les funciona.


A doña Inés le voy a recordar la frase de Mafalda: "A mí me gustan las personas que dicen lo que piensan. Pero por encima de todo, me gustan las personas que hacen lo que dicen".


Los desaparecidos, que prediquen con el ejemplo o mejor que callen. Las vacaciones son legítimas, pero vender motos, eso es harina de otro costal.



La desaparición de Inés Arrimadas se ha publicado originalmente en Catalunyapress.es

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