​El mañana es un fraude, hay que vivir el presente

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Cada verano, en el playazo de Villaricos, una pedanía  de Cuevas de Almanzora,  Almería, sobre las 13 horas, bajaba Baltasar a bañarse. Este año había cumplido 90. Venía en bañador, con su toalla debajo del brazo. La dejaba a un lado y después de saludar a todos los que estaban a su alrededor se metía en el agua. Allí estaba casi una hora nadando y conversando con los conocidos de tantos años con los que compartía ese lugar único. Pero, este verano, no lo vi bajar a la playa como era habitual. Pregunté por él y me comentaron que hacía un par de meses había muerto. Fue una mala noticia, los baños en el playazo ya no serán igual sin su presencia puntual como un reloj que nos indicaba la hora.


Recordando algunas de las conversaciones que había tenido con los visitantes veraniegos, mi interlocutor me habló de la vitalidad de Baltasar. Desde marzo hasta noviembre, cada día se bañaba en el mismo lugar. Era su rutina diaria a la que no quería renunciar. Me explicaba que el pasado verano, Baltasar le dijo a su mujer que vendían la casa de al lado de la suya. Que la podrían comprar. Su mujer, asombrada, le preguntó que para qué quería comprarla. Él le contestó que para el día de mañana. Tenía ya 89 años y pensaba en el día de mañana. Esta afirmación de Baltasar nos debe hacer reflexionar sobre esa frase.


Puerto de la Esperanza Villaricos



¿Qué es el día de mañana? Es la ilusión de pensar que se va a vivir toda la vida. Es la constatación de que los años no cuentan cuando las personas se sienten jóvenes. El día de mañana es la responsabilidad de la gente mayor que piensa que hay que ahorrar para "el día de mañana" por si pasa alguna cosa y necesitan dinero para solucionarla. El día de mañana es aquella acción que hacían muchos de nuestros padres de apuntar a toda la familia a los "muertos" que era como se le denominaba al seguro de entierro cuya compañía más famosa de los años sesenta hasta los ochenta era Santa Lucía. El día de mañana es dejar para ese día, que casi nunca llega, aquellas cosas que el trabajo, la familia o la responsabilidad no te permite hacerlas hoy. ¿Pero existe el mañana para todos? Está demostrado que el mañana no llega para la mayoría. Que si se tiene el "privilegio" de alcanzarlo las posibilidades de cumplir la lista de cosas que ha dejado para ese mañana ¿cuántas creemos que se van a cumplir? Muy pocas. Siempre sucede alguna cosa que lo impide. El día de mañana es un fraude, un engaño disfrazado de esperanza e ilusión para seguir cometiendo los mismos errores que solo cuando ves que le gente se va al viaje sin billete de vuelta, o padece una enfermedad le ata a la medicina permanentemente sin posibilidad de romper las cuerdas, solo entonces te das cuenta de que el mañana es una entelequia, un espejismo que nos envuelve como los cantos de las sirenas hicieron con Ulises, solo que él supo salvarse de ellas.


El mejor mañana es el hoy haciendo las cosas que te gustan. Alguien dijo que "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Ese es el mejor mañana que todos deberíamos tener presente cada día de nuestras vidas porque cuando las personas nos damos cuenta, los años pasan y cada etapa tiene sus cosas que no suple la siguiente.



Artículo publicado inicialmente en Catalunyapress.es

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