​Un mal ejemplo el de los griegos

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Kyriakos Mitsotakis es ya el primer ministro electo de Grecia gracias a su contundente victoria sobre el populista Alexis Tsipras, quien va a dejar el poder para asentarse cómodamente como líder de la oposición y ocupar -si es listo- un lugar de privilegio que le permita heredar el inmenso poder que tuvieron los socialistas griegos en la larga etapa de la familia Papandreu.


Para entendernos, pese a su derrota inapelable, y ante la casi desaparición del PASOC y de su "disidente amigo" Yanis Varoufakis, al amigo de Pablo Iglesias la victoria del ex empleado de la Consultora McKinsey les deja vacío el amplio espectro que ocuparían sociatas y ciudadanos en España, para reconquistarlo desde la oposición y poder volver al Palacio Presidencial de Atenas si Mitsotakis no mejora el poder adquisitivo de la clase media griega, muy castigado por las voraces dentelladas de la élite financiera de la Unión Europea, que han llevado al país a la mayor catástrofe económica de su historia reciente.


Elecciones Grecia


Como hoy destacan los diarios de toda Europa, Mitsotakis desciende de una familia de poderosos, el Clan Mitsotakis-Venizelos. Su padre Constantinos fue también primer ministro de Grecia. Entre sus antepasados se encuentra el legendario Eleftherios Venizelos, el gobernante que acabó con el Imperio Otomano (1897) en Creta, y la unió (1913) a la nueva Hélade.


Tras acabar los estudios universitarios, el próximo primer ministro griego trabajó en algunos bancos y sociedades financieras internacionales, como por ejemplo la consultora McKinsey, tan impopular entre los griego; un detalle autobiográfico sobre el que sus asesores han pasado de puntillas. Al comenzar el nuevo milenio, decidió abandonar el sector privado y entrar en política. En 2013 fue nombrado ministro de Reformas de la Administración Pública del Gobierno conservador liderado por Antonis Samarás, que en 2015 fue desalojado del poder por Syriza, el partido de Tsipras.


En los famosos Papeles de Panamá (los documentos confidenciales de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca filtrados en 2016 por la prensa y que revelaban las propiedades y dinero que numerosos líderes políticos ocultaban al fisco) salía el nombre de Mareva Grabowski-Mitsotakis, esposa de Kyriakos. La mujer del líder de Nueva Democracia figuraba como propietaria al 50% de una compañía con sede en las Islas Caimán y administrada por un fondo en las británicas Islas Vírgenes.


Pero antes de los Papeles de Panamá, el líder de Nueva Democracia se había enfangado en el caso Siemens. Mitsotakis, que siempre se ha declarado enemigo de la corrupción, parece ser que aceptó en 2008 varios equipos de comunicación que le regaló Siemens y que estaban valorados en total en 137.000 euros. Luego, tras conocerse el escándalo, le obligarían a pagar el coste de los regalos recibidos.


Sus enemigos políticos le consideran el líder de las élites, aunque él se manifiesta liberal, dispuesto a que los de arriba y los de abajo reciban el beneficio de sus ideas para sacar su país del letargo económico en el que se encuentra y estabilizar el empleo.


¿Vuelve la derecha en Grecia, el poder que menos gusta a los dirigentes de Podemos? Es posible. Pero la victoria ha sido tan contundente que hasta el propio Presidente Sánchez ha sentido en la Moncloa sana envidia de Mitsotakis. Como podrán suponer Vds. el tema no es de menor cuantía, teniendo como tenemos en España unas elecciones generales encima de la mesa, para decidir en las próximas semanas si no hay acuerdo de un gobierno de coalición. Una tentación demasiado fuerte para políticos ambiciosos como el premier socialista. Ya no hay dudas para los más pragmáticos: Un mal ejemplo el de los griegos.

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