La ANC, la Cámara de Comercio y la revancha de los cobardes

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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Hay un refrán popular muy utilizado que dice "zapatero a tu zapato" que viene a decir que cada uno debe hablar de aquello que conoce. Es algo, dicen, de sentido común. En Catalunya, en determinada clase política, económica, social y eclesiástica, el más común de los sentidos hace tiempo que ha pasado a mejor vida. El seny del que tanto se ha hecho gala en tierras catalanas como seña de identidad, desgraciadamente ha desaparecido a favor del sectarismo y la idolatría ideológica excluyente y clasista, que mueve en la sombra la burguesía, como siempre ha hecho, pensando en lo que más beneficia a sus intereses económicos.


Estos días los resultados de las elecciones a la Cámara de Comercio de Barcelona, donde sorprendentemente los independentistas han conseguido 32 de los 40 puestos, es decir, se hacen con el control de la misma, tal y como había planificado hace tiempo la ANC, con el apoyo de Cercle Català de Negocis como aliado, para conseguir su objetivo de herramienta de país hacia la “Republica”. Controlar esta institución significa también entrar en Fira de Barcelona, Consorcio de la Zona Franca, Autoridad Portuaria, Consorcio de Turismo de Barcelona, Comité de desarrollo de las Rutas Aéreas y Cámara de Comercio de España, sino renuncia a ello, y alguna cosa más.


Las propuestas de la candidatura ganadora van desde la creación de un banco propio -¿cómo Banca Catalana?-, a arremeter contra las grandes empresas del Ibex y eliminar los asiento reservados a las mismas, aun siendo las que más aportaciones económicas hacen a la Cámara. La decisión de la ANC que es la que maneja los hilos de los resultados camerales se puede interpretar como la venganza contra las grandes empresas que no han apoyado el independentismo y que han trasladado sus sedes sociales fuera de Catalunya por la inestabilidad política, pero que siguen manteniendo sus empresas aquí, las cuales generan miles de puestos de trabajo ocupados por ciudadanos de Catalunya, a los que la ANC quiere condenar al paro por el sectarismo y la locura de unos iluminados que solo miran por sus intereses y pretende imponer sus ideas y ahonda más en la división en Catalunya.


Preocupación máxima en el mundo económico por los resultados. Se ha pasado de una Cámara cuyo presidente, Miquel Valls, persona dialogante, correcta y que ha hecho un buen trabajo, a un nuevo presidente , autoritario y excluyente, propietario de siete gasolineras que cuenta en su equipo, con el actor Joel Joan, Joan Anglí del Balneario Termas Victoria, o uno de los propietarios de los supermercados Bon Preu o el empresario Albert Pijuan del grupo de Animadores Profesionales.


El provincialismo rancio se va a instalar, sino se remedia, en una institución que necesitaba un cambio para modernizarla y situarla acorde con los tiempos, pero no lo que ha sucedido

Lo preocupante del tema son los silencios significativos y la parálisis de la mayoría de los representantes de los sectores que forman parte de la Cámara.


Cuando las personas se queda quieta y no intervienen, por miedo, sucede que los demás tomas las decisiones sin tenerlos en cuenta. Eso es lo que ha sucedido en estas elecciones que marca un antes y un después.


Decía Demócrito que “Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa”. 


Hay que recuperar el seny, para no seguir echando a las empresas de Catalunya.


Este artículo se ha publicado inicialmente en catalunyapress.es.

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