Escabeche de Atún

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

El escabeche de atún es una delicia gastronómica para los de mi generación, mientras que la hamburguesa y las patatas con kétchup lo es para los jóvenes de hoy. No voy a citar las marcas porque cada uno tiene las suyas, y en este diario, el patrocinio se paga. Si les explico esta cosa tan populachera, que no populista, es porque quiero utilizar el plato que tanto gusta a los de mi quinta como ejemplo de lo que pasa en los partidos políticos españoles con sus listas electorales, sin que nadie se sienta ofendido por la comparación.


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Toca hacer listas, y nuestros líderes patrios han decidido darse el gustazo de escabechar a parte de los suyos y convertir esa fuente de trabajo partidista en un exquisito plato a degustar despacio mientras los afectados por la correspondiente criba salvaje y vengativa se lamentan pública y privadamente de las maneras de los Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias.


O sea: Cambio generacional de líderes, escabeche de disidentes, que son como los atunes del estrecho, pero aun más grandes y sabrosos. Sin excepción, sin remordimientos... con una sonrisa de satisfacción en la comisura de los labios. El único que se ha salvado ha sido el candidato Errejón Galván, que se marcó una de butifarra sin mongetes antes de que el matrimonio Montero-Iglesias lo escabechara vivo en Asamblea pública ¡Un genio, oiga, una verdadera eminencia Don Íñigo!


Así que, al final, todos calvos y con peine. No se salva ni PSOE, ni PP, ni Ciudadanos, ni por supuesto Podemos. VOX está en otra dimensión. Lo suyo son los generales del Ejército a los que ficha de dos en dos sin despeinarse, porque lo que persiguen es más patriótico que político, vamos, como en la época del Generalísimo, una Cruzada.


¿Y los independentistas? Pues, dicho en catalán, "lo mateix" . Quede como ejemplo "la desfeita", lo escribo en galego, pensando en el Galiciapress y para que suene menos doloroso, ya que lo que ha hecho Puigdemont en el PDeCAT, a lo que los catalanes han de responder electoralmente cuando vayan a elegir papeleta para el Congreso, es sencillamente infumable. Una sola advertencia: el de Waterloo ha vuelto a mentir: No volverá a España a recoger su acta de diputado, como ya hizo "la otra vez". Sabe que le van a detener, no solo porque lo piensen por unanimidad los abogados defensores de los encausados por el Supremo, sino porque muchos constitucionalistas así lo creemos: Es puro sentido común.


Así que no se corten a la hora de votar. No tengan remordimientos. Todos han hecho lo mismo en proporciones distintas. La Prensa española así lo ha recogido y ésta, salvo la comprometida ideológicamente, nos dice que ninguno se salva. Y el que diga lo contrario miente. Por eso, estas van a ser unas elecciones generales en el que el escabeche de atún será el plato nacional, y no la tortilla de patatas, incluso en mi querida Zahara de los Atunes, y, por supuesto, en mi Pueblo Ourense donde los sociatas están más escaldados que Isabel la Católica cuando metió su regia mano en As Burgas. Algo es algo.



Escabeche de Atún se ha publicado originalmente en Catalunyapress.es

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