​Resiliencia asistida: valor y dignidad

Miquel Escudero
Miquel Escudero


Resiliencia


La ciudadanía catalana lleva tiempo siendo -de un modo particular- tensada emocionalmente. Sobresaltos, ansiedad, cerrazón, prepotencia, insultos, hostigamientos, acosos y agresiones con impunidad. ¿Nos extrañaría un enorme incremento de la demanda de atención psicológica y acaso de antidepresivos? La mentira sigue cultivándose y difundiéndose a fondo, siempre alimentando la figura del chivo expiatorio, lo que genera odio. Para convivir, y no sólo coexistir, es imprescindible un generalizado respeto a la verdad y a las personas, que no se tiene, pero también hace falta tiempo.


En busca de ideas, leo Resiliencia y adaptación, coordinado por Boris Cyrulnik y Marie Anaut; nuevo título de la colección de Gedisa que fomenta la capacidad de apoyar y sostener a quienes hayan caído en seria desgracia. Hablan del ‘estrés de compasión’ y del ‘trauma vicario’, que se instalan cuando se comparte un sufrimiento psíquico. 


¿Asumimos la responsabilidad de acompañar a los más afectados, dando ejemplo de cómo conducir las emociones?


Lo que se vive como insoportable puede ser ‘soportado’ si se cree revocable; no hay mal que cien años dure. La clave es no rendirse ni dejarse comer la moral, no avergonzarse de ‘no ser’ como quienes ‘dominan’. Hay una ‘resiliencia asistida’ que sugiere estilos para sobrellevar el impacto de los procesos dañinos, y retomar un desarrollo positivo y sano. Quiero fijarme en el procés y en el sentimiento de desamparo generado. En el libro mencionado se habla de voluntad, misión y método. Ante el notorio malestar, agobio y desquiciamiento que nos impregna, ¿vamos a escurrir el bulto? ¿Qué hacer? No se trata ya de una acción política genuina, sino de proyectar una conciencia de querer observar con lucidez y de no someterse ante lo supuestamente inevitable: coraje, sensatez y esperanza. Hacerse valer y potenciar los propios recursos y la dignidad personal de cada cual, la de los efectivos parias de la tierra. Fomentar la confianza en uno mismo y en el valor del trabajo conjunto (silencioso o no), a menudo de apariencia insignificante. Promover la resiliencia con vínculos sólidos y con percepciones personales más positivas. Hacer sentir que merece la pena ser quien somos. No sólo ‘mejor unidos’, sino que el todo es superior a la suma de las partes. Así, venceremos todos. Al tiempo. 

COMENTAR

Pressdigital
redaccio@vilapress.cat
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Aviso legal Cookies Consejo editorial