Pablo Iglesias, Podemos y su casta

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

Directora de PressDigital


Pablo Iglesias Ada Colau Xavier Domenech


En el 2011, la indignación de la gente había subido unos cuantos peldaños más, fruto no solo de la crisis económica, sino también por los abusos de los poderes políticos y económicos. Es en ese momento, cuando los movimientos ciudadanos salen a la calle, ocupan la Puerta de Sol en Madrid, durante bastantes meses para expresar su indignación. Las acciones de protesta corrieron como la pólvora por el resto de España. El movimiento fue conocido como el 15M, que dejó muy claro que eran los ciudadanos los que lideraban las protestas, no los partidos “tradicionales”. Como en cualquier acontecimiento, siempre hay algunos que se aprovechan de ello y sacan partido. Ese es el caso de Podemos y en menor medida, IU.


Pablo Iglesias surgió del movimiento, en la segunda etapa de este. Capitalizó el triunfo del movimiento ciudadano y llegó a decir en muchas ocasiones: “Somos hijos del 15M”. Y más que hijos, se convirtieron en padres, desalojando a los promotores del mismo a la calle, donde los habían encontrado.


Con un discurso fresco, populista y acusando a los partidos de corruptos, y de casta, Pablo Iglesias y sus compañeros de partido consiguieron ilusionar a muchos ciudadanos que se sentía decepcionados y huérfanos ideológicos. Podemos se convirtió en un partido que muchos veían como una la tabla de salvación y en el referente para todos ellos. El éxito se les atragantó más rápidamente de lo que pensaban. No supieron o no quisieron dosificarlo, ni crearon una estructura de partido que los sustentará. La democracia participativa de los “afiliados” de abajo arriba que tanto habían predicado resulta que se dio la vuelta, por un terremoto de soberbia y prepotencia de su caudillo, Pablo Iglesias. Las consecuencias son por todos conocidas, no entraré en más detalles.


Podemos ha ido perdiendo votos en todas las elecciones que se han ido celebrando, las encuestas no le otorgan  hasta ahora buenos resultados. ¿Pero hay voluntad de arreglar la situación? Creo, sinceramente, que no. Ahora  Catalunya debe elegir una nueva ejecutiva que dirija el partido, ¿qué partido?


Y una vez más, Pablo Iglesias, elige a dedo -desde arriba- a su candidato, vamos, a su “tete”, porque esto va de amiguetes. No son las bases, se impone y lo disfraza con que se van a celebrar primarias. Cuantas presiones hay para que Domènech, el ungido por el caudillo bolivariano dirija el partido. Es decir, que utiliza los métodos de la “casta” para conseguir su objetivo.


Lo grave del asunto es que, esos “valores democráticos” se han extendido a los “inscritos”, como les llama ahora Pablo Iglesias a los afiliados de Podemos, donde otras candidaturas que se están montado como “alternativa” a Domenech , no quieren hacer primarias para ser elegidos para las listas, sino elegir a un grupo de amigos con intereses comunes que no son otros que tener la posibilidad de colocarse bien para acceder a algún puesto bien remunerado.  Es la democracia pura y dura de la elección, tan directa que no pasan por las urnas electrónicas, es lo que se conoce como “dedocracia”. Ya tenía razón cuando Iglesias dijo que “venimos para quedarnos”, se olvidó de especificar, “quedarnos el control de todo el movimiento, el partido, los cargos y lo que haga falta".


Xavier Domènech, el candidato de Pablo Iglesias, que no goza de muchas simpatías entre las bases de Podemos Catalunya se está buscando su propio futuro dado que sus relaciones con Ada Colau no son muy buenas que digamos, es más, según nos comentan algunas personas conocedoras del tema, Colau quiere quitárselo de encima, porque ya no confía en él, por su afán de protagonismo.


Dice un refrán popular que “Dios los cría, ellos se juntan y la ambición los separa”

COMENTAR

Pressdigital
redaccio@vilapress.cat
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Aviso legal Cookies Consejo editorial